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Continúan las investigaciones en torno al asesinato de Alejandra Fiorito.

Este miércoles 12, se realizaron 15 allanamientos en Necochea y Quequén.

En los procedimientos se secuestraron armas (dos revólveres y una escopeta), estupefacientes (cocaína y marihuana) y sus teléfonos celulares.

Pero los investigadores no hallaron el objetivo que buscaban: “Fuimos a buscar el arma homicida y no la encontramos”, dijo Larrarte.

El motivo del crimen es todavía un misterio: familiares de la víctima hicieron referencia a que se trató de un homicidio vinculado con alguna relación sentimental de Fiorito.

Los investigadores en cambio siguen la pista de un ajuste de cuentas por drogas y dinero. Es que Fiorito, según pudieron determinar luego, se dedicaba a la venta de estupefacientes.

La causa está en manos del fiscal de la UFI 30 de Necochea, Carlos Larrarte, quien caratuló el expediente como “homicidio simple, agravado por el uso de arma de fuego”.

Según los resultados de la autopsia, Fiorito murió por un shock hipovolémico provocado por uno de los cinco disparos que le perforó el corazón y otro los pulmones.

El informe forense estableció que la muerte de la mujer se produjo entre las 21 y las 24 de la noche anterior al hallazgo del cuerpo.

También concluyó que el homicida le disparó desde atrás, sentado en el asiento trasero del lado del conductor.

De los cinco disparos, todos realizados a muy corta distancia, dos tenían trayectoria descendente desde el hombro derecho.

Por otra parte, la lesión cortante en la zona abdominal habría sido realizada luego de los tiros.

Al revisar el rodado, en su interior efectivos de la Policía Científica hallaron 29 envoltorios con cocaína: dos de ellos estaban en una mano de la víctima y el resto, ocultos en un monedero.

También secuestraron el teléfono celular de la mujer y dos chips, que están siendo peritados.