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Por Mario Alberto Juliano*

El Ministerio Público de la provincia de Buenos Aires tiene la buena práctica, desde hace varios años a esta parte, de publicar anualmente datos estadísticos sobre la evolución del delito y su relación con las personas privadas de la libertad.

Esta información nos permite aproximarnos a la realidad de un modo bastante más certero que la mera intuición o nuestras percepciones.

Recientemente se han publicado datos al 31 de diciembre de 2019 que si bien no reflejan la realidad a nuestros días (mediados de 2020, pandemia mediante) nos permite hacer algunas reflexiones sobre esta evolución, o involución, según los casos.

1. Cantidad de personas privadas de la libertad.

Al 31 de diciembre del año pasado, en la provincia de Buenos Aires teníamos 58.300 personas privadas de la libertad, de las cuales 55.049 lo estaban en contexto de encierro (cárceles, alcaidías y comisarías) y los 3.251 restantes (el 5,6%) bajo el régimen de prisión domiciliaria.

El nivel de encarcelamiento de un territorio determinado (país, provincia) se mite por la cantidad de personas detenidas cada 100.000 habitantes, dato que permite realizar comparaciones, tanto interanuales, como con otras jurisdicciones.

Para fin de 2019 la tasa de encarcelamiento de la provincia de Buenos Aires era de 336/100.000, número que supera con creces a la tasa de encarcelamiento de la República Argentina, que para la misma fecha se ubicaba (aproximadamente, ya que no existen estadísticas oficiales) en unas 230/100.000.

También se observa un importante crecimiento de la población penitenciaria respecto del año anterior (2018) que ascendía a 52.944 personas privadas de la libertad, lo que significaba una tasa de encarcelamiento de 308/100.000, con un crecimiento interanual del 10%, aproximadamente.

2. Los Departamentos Judiciales más y menos encarceladores.

El Conurbano aporta un 81.1% del total de las personas privadas de la libertad en territorio bonaerense (47.255 personas).

El Departamento Judicial más encarcelador es, claramente, el de Moreno-General Rodríguez, con una tasa de 593/100.000 (casi duplicando a la tasa bonaerense), seguido por Mercedes (446), San Martín (396), Dolores (388), Lomas de Zamora (363) y San Isidro (327).

Entre los menos encarceladores se ubican Junín (202), Bahía Blanca (219), Trenque Lauquen (22) y Necochea (231).

3. Personas en arresto domiciliario.

Como se dijo, a fines de 2019 había 3.251 personas con arresto o prisión domiciliaria, observando un crecimiento del 14% respecto de 2018, ya que para ese entonces había 2.852 personas en esa situación.

Los Departamentos Judiciales con más personas en ese régimen son San Nicolás (25,1%), Necochea (22,3%) y Pergamino (21,7%).

Paradojalmente, los Departamentos Judiciales que menos apelan a esta posibilidad son los más encarceladores: San Martín (1,1%), La Matanza (1,8%), Morón, (2,4%) y Lomas de Zamora (4.1%).

4. Personas privadas de la libertad por sexo.

Siguiendo tendencias más o menos constantes, el 6,2% de las personas privadas de la libertad (3.598) son mujeres.

Pero, a este respecto, me interesa destacar que, de ese total, 1.599 mujeres (casi la mitad) se encuentran presas por narcomenudeo, a diferencia de la población reclusa masculina, donde “solamente” el 13,9% (8.113 personas) están privadas de la libertad por la misma razón.

La diferencia porcentual entre mujeres y varones encarcelados por narcomenudeo pone de relieve (a mi criterio), que esta notable diferencia por sexo en la participación del comercio minorista de estupefacientes se encuentra muy relacionada, en el caso de las mujeres, con las economías de subsistencia y que se torna cada vez más imperioso, tener una legislación que contemple de modo especial estas situaciones.

Como último dato, señalar que actualmente hay 50 mujeres que conviven con 53 hijos o hijas pequeños en contexto de encierro.

5. Personas privadas de la libertad por edades.

No es ninguna novedad que la mayoría de las personas privadas de la libertad son personas jóvenes, ratificando los estudios criminológicos que afirman esta tendencia.

El 43,9% (19.431 personas) tienen menos de 30 años, el 32,7% (14.465 personas) se ubican entre los 30 y 40 años, mientras que el 23,5% restante (10.409 personas) tienen más de 40 años de edad.

6. Personas privadas de la libertad de acuerdo a su situación procesal.

El 41,7% (24.317 personas) están privadas de la libertad bajo el régimen de la prisión preventiva (mantienen la presunción constitucional de inocencia), el 10% (5.852 personas) lo están con sentencias condenatorias no firmes, mientras que el 48,3% restante (28.131 personas) lo están con sentencia condenatoria firme.

Es de destacar que no se observan variaciones porcentuales en este rubro respecto de 2018.

7. Cantidad de personas privadas de la libertad según delito.

 Los datos coinciden, en términos generales, con la percepción popular respecto de los delitos que más se cometen en la provincia de Buenos Aires, llevando la delantera los que tienen como afectada la propiedad (robos y hurtos en sus distintas modalidades) que abarcan al 42,9% de la totalidad de los delitos que se cometen, seguido por los delitos contra las personas (básicamente lesiones y homicidios en sus distintas modalidades) que representan el 19,9% de los casos, luego los delitos contra la seguridad pública con un 17,8% (señalemos que en este segmento el narcomenudeo ocupa un 13,9% de los casos) y los delitos contra la integridad sexual, con un 11,5%.

Es de señalar que no existen variaciones significativas respecto de 2018: propiedad 45%, personas 21%, seguridad pública 17% e integridad sexual 11%.

8. Observaciones generales

El mapa precedente permite tener una percepción clara sobre la evolución del delito y los motivos por los que se encarcela a las personas, por fuera de hechos notorios que concitan la atención de la opinión pública.

La política criminal de un Estado (la orientación que debe adoptar la persecución penal y el tipo de encarcelamiento que podemos admitir) tiene que basarse en el análisis de los datos estadísticos, sin ceder a la tentación de responder en forma espasmódica a ciertos acontecimientos que ocasionalmente marcan la realidad.

*Director Ejecutivo de la Asociación Pensamiento Penal y juez penal bonaerense