Como se temía, la docente atacada por una madre desquiciada en el interior de la Escuela Nº 25 de Quequén, el 21 de abril, fue sancionada con una suspensión de tres días por la supuesta comisión de un exabrupto al momento de examinar a su hijo golpeado por el hijo de la madre agresora, en la jornada previa.

La sanción surge luego de la investigación llevada a cabo por la Directora del establecimiento, María Luisa López y su Inspectora, Mirta Martínez.

Este nuevo hecho también pretende mantenerse en reserva, desde la «recomendación» efectuada por la titular de la escuela, y esto se inscribe en un modus operandi que es común durante los repetidos casos de violencia que se producen en este establecimiento en particular, desde hace años.

Llama la atención la connivencia mostrada por la Directora y su Inspectora al tratar estos temas tan graves, y hace temer nuevos sucesos ya que no se resuelven cuestiones de fondo, para las cuales hay instrumentos de apoyo institucionales, que son de uso común y obligatorio.

También es para destacar, la presión que se ejerce sistemáticamente sobre los docentes en esta escuela, con un ejercicio de la autoridad que muchas veces raya el exceso, y no es sorprendente ya que la Inspectora misma ha tenido hasta el año pasado algunos impedimentos administrativos por abuso de autoridad, que la relegaron a desempeñar tareas simples, hasta que se resolviera su situación. El desempeño de tales tareas se efectivizó, según trascendió, dentro del edificio de esta misma Escuela.

En el mes de abril, conocido públicamente el ataque de la madre hacia la maestra, desde la Dirección General de Escuelas, en La Plata, se movilizó a la Jefatura Distrital local para que se resolviera la situación.

Parece que esto no ha ocurrido, en tanto se ha agravado la enemistad manifiesta que sufre la Docente por parte de la Directora López, que ya en el año anterior le había reducido su calificación sin motivo alguno.

Hugo Alberto Torres