Sharing is caring!

El viernes 3 de junio a las 16 hs el colectivo Ni UNA MENOS NECOCHEA QUEQUEN invita a la comunidad a participar de la concentración y marcha en contra de la violencia femicida… para ser la voz de quienes ya no pueden gritar.

El encuentro será en la rotonda de calle 46 y Av. Jesuita Cardiel de Necochea (acceso al puente colgante) con carteles y consignas.

La marcha saldrá desde ese punto, a las 17 horas, cruzara el Puente Colgante y continuará hasta la plaza Hipólito Irigoyen (frente a la Delegación de Quequén).

La muerte es el extremo de la violencia que busca disciplinar a las mujeres y todas las personas que se revelan al pacto patriarcal y heterosexual.

Adhesión

ni una menos 2

La Cámpora Necochea y Quequén, adhiere y convoca a la actividad a llevarse a cabo el viernes 3 de junio, a las 16 horas, bajo la consigna «Volvemos a gritar, Ni Una menos!», organizada por el colectivo NI UNA MENOS NECOCHEA-QUEQUEN

La misma tendrá lugar en la intersección de la avenida Jesuita Cardiel y calle 46, y luego de la  concentración se marchara hasta la plaza Hipólito Yrigoyen, de la ciudad de Quequén.

Frente a los cientos de victimas productos de la violencia de género del año 2015 y las que van en el 2016, el grito se renueva, asi como la lucha por una sociedad mas justa, el fin del patriarcado y la violencia machista.

Ni un derecho menos!

Ni Una Menos!

La Cámpora Necochea y Quequén

NI UNA MENOS Ayer y hoy el Estado es responsable

ni una menos

Este viernes 3 de junio, las mujeres organizadas salimos a las calles para gritar NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS.

Lejos de menguar los casos de asesinatos de mujeres en nuestro país, cada vez más son asesinadas, profundizándose en cada caso la crueldad y destrucción de sus cuerpos. El gobierno actual como el anterior no generó ninguna política seria de abordaje de la violencia, favoreciendo esa alianza machista garante de impunidad  que componen Justicia- iglesia- medios de comunicación-poder político.

En efecto, en los años kirchneristas hubo avances positivos como la ley contra toda forma de violencia hacia las mujeres, pero no contó con el presupuesto que posibilitara su ejecución, generando una vulnerabilidad social actualmente empeorada. De esta forma, los femicidios se siguen cobrando cientos de vidas de mujeres jóvenes, sobre quienes además sigue levantándose un manto de sospecha machista por la ropa que usan o por ejercer el derecho a la diversión.

Padecemos violencia en nuestros cuerpos quienes no respondemos al mandato cis-heteropatriarcal, como la Pepa Gaitán en Córdoba, lesbiana, asesinada por el padrastro de su novia a quemarropa en 2010. O las compañeras trans y travestis en La Plata y Salta hostigadas y criminalizadas a diario por las fuerzas policiales, con tratamientos vejatorios hacia sus cuerpos, sin respeto a su identidad de género autopercibida, con discursos xenófobos y racistas que implican que las primeras víctimas de la violencia policial-institucional sean las migrantes. El reciente fallo contra la compañera trans y peruana Claudia Còrdoba Guerra sintetiza los valores retrògrados de instituciones estatales machistas.

La violencia hacia las mujeres, la lesbotransbofobia siguen a la orden del día y los pequeños pasos conseguidos, como el cupo trans en provincia de Buenos Aires, una medida que apunta a brindar posibilidades de existencia digna para los trans, corre peligro de ser borrado con este gobierno conservador de Macri y Vidal.

El avance de las redes de trata y del narcotráfico organizado cuenta con la complicidad de la justicia, el poder político y  las fuerzas represivas del Estado  y que hace de mujeres y niños, travestis y trans las primeras víctimas, todo avalado por una cultura mediática machista que nadie está dispuesto a afectar. Este cuadro se manifiesta, por ejemplo, en la liberación de Ricardo Barreda, cuádruple femicida que la Justicia dejó en libertad como una forma de premiar y avalar la cultura patriarcal.

Ni una menos por aborto ilegal

Al reclamo cada vez más urgente en contra de la violencia machista y los femicidios como su expresión extrema y brutal, sumamos también la denuncia de la responsabilidad estatal por las cientos de mujeres que mueren por la clandestinidad del aborto en nuestro país.

Este gobierno macrista, al igual que el anterior, han dejado clara su posición frente a este tema, y esgrimen políticas que ponen trabas, incluso, para que sean realizados los abortos no punibles. Nosotras, mujeres organizadas desde hace años en los sectores humildes del pueblo, no estamos representadas por este gobierno ni por sus representantes mujeres. La gobernadora María Eugenia Vidal, así como la vicepresidenta Gabriela Michetti o la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por citar solo a algunas, son parte de la clase dominante y explotadora. Son las que promulgan y afianzan el patriarcado con sus políticas machistas.

Salimos a las calles por la libertad de Belén, joven tucumana condenada a 8 años de prisión, criminalizada en una guardia de hospital público tras sufrir un aborto espontáneo. El caso de Belén sienta un precedente gravísimo que pone en cuestión incluso el acotado marco legal del aborto no punible que debería regir en nuestro país.

Salimos por Aixa que también padeció violencia machista por parte de la corporación médica en el Hospital de Ezeiza y que viene denunciando el robo de su bebé en esa institución. En este caso, los médicos alegan que la mujer nunca estuvo embarazada mientras la joven fue  acusada de “falso testimonio agravado” e “intimidación pública” y la investigación de sus acusaciones nunca ejecutadas. Tanto en el caso de Belén como en el de Aixa se hace evidente que las marcas de género y de clase impactan en los obstáculos para demandar por derechos, para defenderse de la violencia institucional machista.

Abrazamos la exigencia de Justicia por el Femicidio de Laura Iglesias, trabajadora Social del Patronato de Liberados a la vez que exigimos que el Estado cumpla el fallo de modificación de condiciones laborales para las trabajadoras del Patronato de Liberados bonaerense

Hoy 3 de junio salimos a las calles por nuestros derechos sexuales y reproductivos, por la aprobación del proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, que volvemos a presentar una vez más, exigiendo a los legisladores que se hagan cargo de su responsabilidad y voten el derecho al Aborto Legal, seguro y gratuito.

La crisis se apoya sobre nuestras espaldas

Hay una violencia cotidiana y más invisibilizada contra las mujeres en el medio del ajuste: la violencia económica. Porque las crisis económicas, los despidos, la precariedad de la vida, no afecta igual a varones y mujeres. El gobierno nacional está pisoteando nuestros derechos, dejando a miles de mujeres sostenes de hogar sin trabajo, sin acceso a la salud y bajo amenaza de ser reprimidas, en el marco de la sanción del protocolo anti protesta. La precarización de la vida de las mujeres que ya estaba presente con los gobiernos kirchneristas, encuentra en este giro conservador una profundización mayor, imponiendo una sobrecarga de trabajo femenino para garantizar los servicios y derechos que el Estado sigue recortando.

En este contexto de despidos masivos ejecutados por el macrismo a nivel nacional y provincial las mujeres morimos: Yolanda Mercedes, auxiliar de escuela al comprobar q solo $40 habían sido depositados debido los descuentos salvajes de Vidal como represalia a los paros. O Melisa Bogarin, trabajadora del INTA Chaco, madre de bebe de 1 año que pierde su vida reclamando por su puesto de trabajo en medidas de lucha de esa repartición.

Mientras más de la mitad del total de trabajadores y trabajadoras está en negro, un enorme porcentaje de los no resgistradxs, somos mujeres que tenemos ingresos más bajos que los varones con igual tarea y condiciones laborales terriblemente injustas, con sueldos de cooperativas y programas de acceso condicionado con ingresos de miseria.

Asimismo, aquellas que sí somos parte de la mano de obra con aportes para obras sociales y jubilación seguimos teniendo ingresos 1/3 menores que los de los varones. Los geriátricos, las guarderías y jardines maternales y de primera infancia siguen sin ser garantizados por el Estado, lo que obliga a muchas mujeres a tener duplicada sus jornadas de trabajo entre el cuidado de la casa y los niños y niñas y el remunerado fuera del hogar.

Del mismo modo, el acceso a la vivienda digna, la salud integral y la educación que el kirchnerismo no garantizó, se vuelven cada vez más lejanos en la actualidad. La militarización de los territorios comenzó con la presencia de la gendarmería y prefectura en nuestros barrios, la extensión en la provincia de Buenos Aires de policías federal, provincial y local –popularmente llamados pitufos- que paulatinamente ejercieron control social y cobraron las vidas de cientos de nuestros pibes y pibas.

Este 3 de Junio volvemos a exigir JUSTICIA por nuestra compañera hondureña, Berta Cáceres,  asesinada por defender la tierra, las comunidades originarias y la necesaria eliminación del capitalismo, el patriarcado y el colonialismo como única salvaguarda de la verdadera liberación de los pueblos. Seguimos exigiendo JUSTICIA por Diana Sacayán, víctima de trasvesticidio. Exigimos la libertad de Reina Maraz, que quedó presa por no poder defenderse por hablar quechua y no castellano, condenada por ser mujer, pobre, migrante. Asimismo seguiremos exigiendo la aparición con vida de Diana Colman, quien desapareció el 19 de junio de 2015, pocos días después de la multitudinaria movilización por el NI UNA MENOS.

Con todas estas consignas, contra toda forma de violencia contra las mujeres, contra los femicidios, la lesbotransfobia, la trata, el acoso, el aborto ilegal, la explotación de nuestro tiempo y nuestros cuerpos, las discriminaciones salimos este 3 de junio.

Señalamos al Estado y sus poderes, a las iglesias patriarcales, a los agentes de la justicia y la salud que piensan y ejecutan con saña machista.

Este 3 de junio, como todos los días, salimos a la calle, conscientes de nuestro derecho a una vida libre de violencia, una vida digna de ser vivida.

FRENTE POPULAR DARIO SANTILLAN

FRENTE POPULAR DARIO SANTILLAN – CORRIENTE NACIONAL

MULCS (Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social)

DEMOCRACIA SOCIALISTA

SURCOS

LA EMERGENTE

EL AVISPERO

CORRIENTE POPULAR  JUANA AZURDUY

Una mujer cada 31 horas, en promedio, es víctima de asesinato por violencia de género en nuestro país. Más de la mitad de los mismos han sido cometidos por sus parejas o ex parejas.

También son significativos los registros de asesinatos de personas trans, cuyo promedio de vida no sobrepasa los 35 años debido a la violencia a las que son sometidas, en la que casi un 20% termina en asesinato.

Es alarmante el número de femicidios en situación de trata, entorno del que es casi imposible para las mujeres, salir con vida. Si bien estos números son crudos, quizás más difícil es aún dimensionar los casi 200 niños que quedan sin madres en un año por estos crímenes sexistas.

Con algunos datos en la mano, podemos afirmar que, a pesar de la existencia de varias leyes que promueven la protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, la trata,  la que ampara y resguarda a niños y adolescentes, la Justicia argentina hace oídos sordos a la hora de sancionar las prácticas violentas hacia nuestras mujeres, ya sea por acción u omisión.

La lentitud en el procedimiento tanto administrativo como judicial, la inexistencia de controles ante el incumplimiento de medidas tendientes a la protección de la mujer en situación de vulneración de sus derechos y la violencia institucional a la que son sometidas por organismos que deben velar por su salud y seguridad, no hacen otra cosa que volver a desconocer sus derechos, revictimizándolas y desnaturalizando la lucha por su propia supervivencia.

Estamos convencidas de que el femicidio es el final de una larga cadena de muchos hechos machistas y violentos que se ven naturalizados. Desde la violencia física, psicológica, económica, laboral, sexual, obstétrica e institucional y hasta las imágenes estereotipadas que los medios de comunicación multiplican indefinidamente otorgándole legitimidad y desvalorizando nuestro rol.

Como mujeres que formamos parte de un colectivo en el que asumimos el compromiso de la defensa de nuestros derechos, instamos a toda la sociedad a repensar el rol que se nos ha sido asignado, a replantearnos de qué manera criamos a nuestros hijos, qué ejemplos les dejamos, qué aceptamos calladamente y ante qué nos revelamos.

Si bien desde Mujerío estamos orgullosas de los derechos adquiridos en esta última década, nos duelen los que faltan. Y por eso, desde este espacio continuaremos la batalla iniciada hasta lograr que la consigna #NiUnaMenos sea una realidad efectiva.