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EDITORIAL: Bancas con rueditas

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Por Horacio Castelli

Al menos en el distrito de Necochea las bancas del Concejo Deliberante hace varios años que tienen rueditas, y desde el 2011 aumentaron su desgaste.

Esto que parece una humorada es en realidad una triste realidad que vive la política lugareña, con políticos que llegan al Deliberativo con una agrupación y antes de jurar o al poco tiempo saltan la cerca y se convierten en solitarios exponentes de ideas difusas o integran bloques que en las elecciones sus electores no eligieron.

Esta costumbre de abandonar el bloque primigenio es explicado de mil maneras pero ninguna es convincente, porque si primara las ideas los protagonistas de estas andanzas renunciarían y comenzarían, como corresponde, a militar en el espacio en el que ahora se sienten cómodos y desde allí volver en la próxima elección a ocupar la banca con los votos populares.

El problema que tienen estos políticos es que no tienen ningún valor para el nuevo espacio sino fuera por la banca que ostentan. Si renunciaran, perderían el poco valor que tienen.

Las convicciones quedan permanentemente de lado, y esa es la peor noticia que reciben como mensaje los ciudadanos que confían en sus políticos.

No hay razón alguna para que todos los que se fueron de su espacio político hayan decidido cambiar de lugar, aunque intenten hacerlo con maratónicas explicaciones en todos los medios que deseen hablar con ellos.

El fraude electoral que provocan con esas decisiones no puede tener explicación. Políticamente es una estafa a la democracia y a los valores cívicos.

Por suerte hay muchos políticos que deciden hacer de esa actividad una forma de vida y las convicciones las mantienen más allá de los avatares.

Claro que no es fácil la política. No es fácil la vida misma. Pero si ante cada problema que debemos enfrentar nos escondemos en el primer lugar que nos parece más confortable nos pasaríamos huyendo de la realidad.

Eso, me parece, es lo que les ocurre a muchos políticos necochenses, cuando la realidad no es la que ellos quieren intentan cambiar las reglas de juego para «seguir estando».

El «seguir estando» no es una forma de hacer política. La política es pelear por los valores y las convicciones. No se puede claudicar y encima buscar excusas.

Pero, sin dudas, este comportamiento se produce porque la sociedad lo permite. Si como sociedad no rechazamos estas actitudes se seguirán produciendo.

3 thoughts on “EDITORIAL: Bancas con rueditas

  1. Si llegaste ahí por el voto de un partido, y mañana estas en desacuerdo, te queda un único camino, decirle al partido»Sres. no estoy de acuerdo en…, por lo tanto renuncio». Así el partido pone al que sigue en el orden de la lista.- «Formar otro ALGO, es ilógico, no lo votó el pueblo». Pero claro hay bicharracos que les gusta estar prendidos siempre de la teta del Estado.-

  2. Sr. Castelli, comprendo su texto pero tambien debo decirle que a veces se hase imposible seguir en un partido cuando no te representa,estan los de siempre los que quieren seguir y seguir pero tambien los otros los que se van porque no estan conformes.Ahi de todo.

    1. Entiendo José, pero lo ético es renunciar a la banca con la cual se llegó al Concejo, y comenzar a trabajar desde el llano en una nueva propuesta. Sino se deja la sensación que se hace política como un empleo y no con vocación

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