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EDITORIAL: El poder. ¿Para qué?

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Por Horacio Castelli

Los políticos se disputan el poder constantemente. La pregunta es ¿Para qué?

En Necochea hemos asistido en las últimas dos décadas a encarnizadas peleas de los políticos para hacerse del poder en sus distintas representaciones. Ya sean Políticas, empresariales, institucionales.

Sin embargo, la pregunta del comienzo de este escrito aún no ha sido contestada con claridad, o al menos se ha ocultado, convenientemente.

Por lo que podemos percibir en la actualidad, quienes han ostentado y ostentan el poder en Necochea han sido siempre los mismos, aún sin ejercer la conducción del Municipio.

El veneguismo, ha controlado la entidad más importante del ámbito privado y con estructura monopólica como es la Usina Popular Cooperativa y además ha manejado los hilos (a veces desde la misma presidencia), del Consorcio de Gestión del Puerto de Quequén.

A través de los sucesivos triunfos en las legislativas, ha logrado preponderancia para decidir los destinos del Concejo Deliberante provocando una pinza alrededor del Departamento Ejecutivo.

El contar con una caja de dinero muy importante le permitió formar una estructura política que es la más grande del distrito desde hace muchos años.

Sin embargo, la sociedad de Necochea desde el 2003 le ha puesto un freno a la intención de conducir totalmente los destinos del distrito, al no permitirle llegar al Ejecutivo en cuatro elecciones generales consecutivas.

Sin embargo, nadie puede eludir las responsabilidades que le caben al veneguismo sobre la decadencia general que tiene nuestro distrito.

Pero, por supuesto, esta situación no es solo imputable al actual Partido Fe, antes PJ, etc. sino también a la incapacidad del resto de los políticos que, sucesivamente se fueron enfrentando electoralmente y después sucumbieron ante los graves atropellos éticos y legales cometidos sin dar una batalla real e intentando “acordar”, hasta que las aguas se calmen.

Pensar que quienes están ávidos de poder, se van a calmar cuando comprobaron que pueden avanzar sin resistencia, es ser demasiado ingenuos.

Con descaro han decidido sortear las leyes provinciales y los propios reglamentos internos del Concejo Deliberante para llevar adelante una destitución que habían decidido el mismo día que perdieron, en el 2011.

Con total falta de respeto por sus propios argumentos de dos años atrás, donde decían que quién ganaba conducía el Concejo Deliberante, lograron quedarse, a pesar de perder, nuevamente con la presidencia del HCD, en el 2015.

La realidad indica que, mientras existan políticos tibios, estos barones de las derrotas permanentes y de la decadencia de Necochea, seguirán destrozando el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.

A esta altura, la respuesta a la pregunta primera es: El poder lo quieren para beneficiarse en lo personal sin importar el destino del conjunto de la comunidad.