Castelli, Locales, Opinión

ECONOMÍA LOCAL: Nos tapó la basura

Sharing is caring!

Por Maximiliano Cantoni

Aumentar los ingresos municipales es la cuestión, las finanzas están en rojo y hay que aumentar la recaudación. Lamentablemente las medidas que se toman nuevamente se vuelve a cortar en lo más delgado y lo fácil de imponer por ausencia de intereses concentrados que puedan hacerle frente al aumento de las tasas. Se ajusta con incrementos en la tasa urbana y se crea la tasa por recolección de residuos como grandes innovaciones. Nuevamente el peso del aumento de la recaudación recae sobre los/as vecinos/as.

El poder ejecutivo local proporcionó los fundamentos económicos que justificarían el aumento de las tasas propuesto en la modificación de la Ordenanza Fiscal Impositiva. Son los siguientes:

Presupuesto estimado para el 2016:                 $ 760 millones

Pago de personal para igual periodo:               $ 434 millones

Pago de deuda:                                               $ 100 millones

Pago a la empresa de recolección de residuos:            $90 millones

Déficit (gastos que no se cubrirían con los ingresos estimados con las modificaciones propuestas):                                                    $60 millones

Cinco cifras que dejan mucha tela para cortar.

Existe un punto que sorprende y muestra una línea de conducta con los ocupantes del poder ejecutivo en periodos anteriores: la falta de sentido crítico ante los hechos, no se cuestiona como se llega a la situación actual o si los servicios que terceriza tienen un costo relacionado con realmente ejecutado. Son así y por lo tanto hay que pagarlo ¿pagar qué? ¿Es razonable? ¿Hay alternativa?

Como son datos “inmutables” hay que generar los ingresos para afrontarlos.

En plena campaña electoral Jorge Mancuso, actual Secretario de Economía Municipal, expresó el 1/10/2015 que los valores a pagar se deben determinar según los costos. Concretamente decía: “Lo peor que uno puede hacer es mentirse a sí mismo, y es lamentablemente lo que hace y se ha hecho en el municipio. Esa situación sumada a no haber reestructurado las tasas municipales en función de costos, solo aumentando en discusiones dispares sobre la inflación, o sobre si es mucho o es poco lo que aumento, o sea, un aumento político y no estudiado, no consensuado, no permite tener un presupuesto acorde a las necesidades del distrito”. Declaraciones con las que se puede estar de acuerdo, pero parece que se han olvidado de lo que pregonaban cuando trataban de juntar votos.

¿Se puede fundamentar que el año próximo por recolección de residuos se pague mensualmente $7,5 millones? ¿Qué relación con los costos tiene? ¿Se hizo el análisis de costos prometido para afrontar tal erogación y así adecuar las tasas?

La visión de corto plazo u obediente impide buscarle otras aristas para encarar el problema. Nunca se llega a plantear si la empresa cumple con el tratamiento de los residuos domiciliarios por el cual se le paga, directamente no se cuestiona si efectivamente cumple con lo exigido en el pliego por el cual se le concesionó el servicio. Parece que lo está cumpliendo perfectamente dado el silencio municipal y la presión que ejercen a la ciudadanía para pagar por el correcto servicio que ella brinda. También estamos lejísimo en el actual debate de posibles programas de reciclado en domicilio para disminuir la cantidad de desechos generados, separación de materia orgánica y no orgánica. Lejos, casi utópico.

Un tema accesorio, pero no por eso menor, es la manera en la cual se quiso implementar la tasa, la propuesta que se formuló desde el poder ejecutivo fue de un monto fijo de acuerdo a la cantidad de veces que se brindaba el servicio en la semana. Se expresaron diciendo que era lo más justo. Una justicia que no contempla la equidad no es justa, bajo ese criterio una familia del Barrio San Martín (por poner un ejemplo de un barrio de clase trabajadora) pagaría lo mismo que una familia del Barrio Parque (por poner un ejemplo de un sector de residencia de las clases acaudaladas) ¿Es justo?

En vez de mirar y analizar si el gasto está en relación al servicio que se brinda se trata de ajustar las tasas para llegar a pagar una cifra más que abultada y desproporcionada para el presupuesto municipal (un 12% de todo lo que gastaría el municipio en el 2016). Claramente que los $8 millones (según dichos oficiales) que se recaudan actualmente por la recolección de residuos es un despropósito, pero los $90 millones que se le pagarían a la empresa también lo son. Una expresión de deseo para este fin de año es que el presente debate por esta tasa abra este otro que actualmente se encuentra cerrado bajo siete llaves ¿Será que los intereses empresariales impiden siquiera plantearlo y será que ante este panorama es más fácil que las/os vecinos/as asuman costo de una fiesta ajena?

Deuda, sueldos. Poco y nada para el resto

Otro aspecto a resaltar, en el cual, si se observa un cambio en relación a la gestión anterior, es en el “sinceramiento” (palabra de moda) en relación a la deuda que se pagaría en el ejercicio próximo, nos habían acostumbrado a subvaluar este ítem a la hora de armar el presupuesto y posteriormente desviar fondos a este fin. Nuevamente, se hace pertinente hacernos algunas preguntas ¿cuán negociable puede ser la deuda municipal? ¿Existe la voluntad oficial de plantear por lo menos la posibilidad de negociación con los acreedores municipales y obtener una quita que alivie las arcas municipales?

Por simple aritmética (saber sumar y restar) también nos encontramos ante un hecho concreto: si le restamos a los gastos presupuestados para el 2016 el pago de sueldos, deuda y a la empresa de recolección de residuos queda disponible del total sólo $136 millones para el resto de las erogaciones municipales (compra de bienes de consumo, de uso, servicios no personales, transferencias al Entur y Ente Vial y transferencias a vecinas/as ante vulnerabilidad social). Es decir que tres partidas insumirían más del 82% del presupuesto municipal, dejando nuevamente migajas para las otras partidas, proceso que acentúa aún más la crisis y el deterioro físico y operativo de la municipalidad. Si la comparación la realizamos contra los ingresos que considera el ejecutivo que tendrá disponible la proporción aumenta a casi un 90%. Si se le suma los gastos operativos de los hospitales municipales el panorama deja aún más reducido la posibilidad de realizar gastos en otras finalidades. Preocupa el panorama actual, más aun dado que las estimaciones fueron realizadas sobre modificaciones a la ordenanza la fiscal impositiva que está pendiente a aprobarse.

No es muy difícil hablar de economía, lo que hay que tratar de interpretar es que intereses se defienden con las medidas que se toman.