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Marcelo Elías

Por Marcelo Elías

En una semana donde el gobierno se mostró hiperactivo y el peronismo se convulsionó con la reinstalación de Duhalde como posible candidato a presidente, el radicalismo dio buenas señales.

Los anuncios de Cristina referidos a la Reforma Política y al Ingreso Universal a la Niñez tuvieron su carga negativa de intolerancia y soberbia, así y todo no se los puede ignorar ni negar su importancia.

La reforma política conecta con una demanda de vastos sectores sociales y, a pesar de sus deficiencias y trampas, obliga a la oposición a encontrar caminos de consensos que puedan traducirse en leyes que mejoren el sistema electoral y los niveles de representación.

La presentación por decreto del ingreso universal a la niñez le resta legitimidad, aunque es positivo que el gobierno por primera vez reconozca la pobreza.

La instrumentación planteada le niega el carácter de universal, pone dudas sobre su financiamiento y desata la sospecha de mecanismos clientelares.

Con todo, es innegable, amplía el universo de beneficiarios de planes sociales.

En este caso también la oposición, que vale recordar no es homogénea ni compacta, debe ser capaz de acordar en el parlamento la sanción de una ley que supere lo establecido en el DNU de Cristina.

Lo de Duhalde marca la cancha del peronismo, excluye a Macri, condiciona a De Narváez, se convierte en un desafío para Solá y otros aspirantes, y sugiere un armado capaz de vencer la chequera kirchnerista.

Además, hay que destacar que es el único que plantea como algo natural una derrota del peronismo.

El acto del radicalismo en la Recoleta es un gran paso en la construcción de una alternativa para gobernar a partir del 2011.

Las palabras de Ricardo Alfonsín: «Estimado Julio», «Gracias por trabajar por la reunificación de la UCR», tienen un significado que trasciende el afecto y le dan una gran dimensión política

El discurso de Cobos, de fuerte contenido y formato presidencial deja para analizar algunas frases muy positivas: «Vamos a trabajar por los sueños de Alfonsín: la unidad del radicalismo y la unidad de la Nación».

Propuso:»un gran acuerdo entre los candidatos en beneficio de la sociedad, porque hay temas que no se pueden tocar».

Este evento, el acuerdo alcanzado bajo su conducción por el radicalismo de Mendoza y otros hechos, como la posición respecto de los anuncios presidenciales arriba mencionados, han puesto de manifiesto que se avanza en un proceso de reunificación, al tiempo que se despejan dudas sobre el hecho de que Cobos somete su candidatura al juego partidario.

Un avance importantísimo en el camino hacia el 2011, un aporte necesario que el radicalismo debe hacerle a la construcción de una alternativa inteligente, con capacidad de gobierno buscando el bienestar de los argentinos.