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mortalidad

La mayoría de muertes maternas y neonatales podrían evitarse mediante intervenciones simples y disponibles en los centros hospitalarios, afirman investigadores del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria, con sede en Buenos Aires. En la actualidad, ese instituto desarrolla varios proyectos de investigación, uno de los cuales tiene como objetivo contribuir a la reducción de la mortalidad materna en la Argentina.

De acuerdo con la organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), entre otros organismos internacionales, más de 500 mil muertes maternas y 4 millones de muertes neonatales ocurren cada año a nivel mundial. El 99 por ciento de estas muertes ocurren en países con ingresos bajos o medios.

Según explica el doctor Fernando Althabe, director del Área de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), con sede en Buenos Aires, “la mayoría de muertes maternas y neonatales podrían evitarse a través de diferentes intervenciones.”

“Una de las principales causas de muerte materna en el mundo es la hemorragia post-parto. Una vez que nace el bebé, las contracciones uterinas siguen produciéndose. Por diversas causas, en algunas situaciones, si esas contracciones no son lo suficientemente fuertes, los vasos sanguíneos del área donde estaba la placenta sangran profusamente”, explicó Althabe. Y agregó: “Si hablamos de intervenciones efectivas, por ejemplo, el uso de manejo activo del alumbramiento en los partos vaginales reduce la perdida de sangre luego del parto”.

De acuerdo con el especialista el manejo activo del alumbramiento es una intervención preventiva, que debería realizarse en todos los partos vaginales, que consiste en aplicar un medicamento (ocitocina intramuscular o intravenosa) dentro del minuto del nacimiento del bebé, traccionar suavemente del cordón umbilical para extraer la placenta y masajear el útero luego de la salida de placenta.

Otra intervención que ha demostrado ser efectiva es el uso de un medicamento en caso de pre-eclampsia (un tipo de enfermedad hipertensiva del embarazo) para prevenir un grado más avanzado de la enfermedad, denominado eclampsia, complicación que puede llegar a ser grave, indicó Althabe. Y agregó: “Este medicamento es el sulfato de magnesio, el cual es barato y esta disponible en la mayor parte de las maternidades latinoamericanas.”

Asimismo, la posibilidad de realizar una transfusión de sangre en caso de hemorragia, ya sea antes, durante o después del parto, es una intervención que puede salvar la vida de la madre, señaló el doctor Althabe.

“Otra intervención que ha demostrado ser efectiva es la utilización de una técnica llamada Aspiración Manual Endouterina para los casos de aborto incompleto, esto es cuando ocurre una pérdida de un embarazo y es necesario realizar un procedimiento porque la pérdida no fue completa”, explica Althabe. Y continua: “En la mayor parte de los hospitales de nuestro país se utiliza otra técnica para tratar esta condición, que es el legrado uterino (raspado de la mucosa o membrana interior del útero), que si bien su uso no es incorrecto, se asocia a un mayor sangrado, la duración del procedimiento es mayor que la aspiración y requiere de anestesia general.”

“Muchas de estas intervenciones están disponibles en los hospitales pero no son utilizadas por los profesionales con la frecuencia recomendada. En relación a este tema, se hizo un estudio en Argentina y Uruguay para tratar de conocer cuáles eran las barreras para que los profesionales de la salud adopten estas prácticas, que ya se sabe que son efectivas”, señaló a la Agencia CyTA la doctora Agustina Mazzoni, investigadora del Área de Investigación en Salud Madre y Niño en el IECS. Y agregó:”Dicha investigación demostró que las barreras son múltiples: acceso limitado a la información, actitudes negativas hacia el cambio de su práctica, falta de habilidad o práctica para efectuar las intervenciones, falta de recursos médicos o guías clínicas explícitas en algunos casos”.

Estudios en la Argentina y en el exterior

Con el apoyo del Ministerio de Salud de la Provincia de Santiago del Estero y la Dirección de Maternidad e Infancia de la Provincia de Corrientes, investigadores del IECS están conduciendo investigaciones clínicas con el fin de reducir la mortalidad materna en la Argentina.

“Una de estas investigaciones, intenta contribuir a prevenir la hemorragia post-parto. La intervención, llevada a cabo en cinco hospitales de la Provincia de Corrientes, intenta incrementar el uso del manejo activo del alumbramiento, una práctica que, a pesar de su conocida efectividad para reducir la hemorragia post-parto, no es utilizada aun con la frecuencia necesaria por los profesionales”, destacó Althabe.

Otro estudio en marcha tiene por objetivo evaluar si una intervención basada en el entrenamiento en emergencias obstétricas y neonatales, reduce la mortalidad fetal, neonatal y materna. En este proyecto, los investigadores están trabajando con tres comunidades, dos de la provincia de Santiago del Estero (Quimilí y Añatuya), y una de la Provincia de Corrientes (Virasoro).

Una de los ejes centrales de este trabajo se basa en un componente de movilización comunitaria, basado en la capacitación de la propia comunidad para el reconocimiento de los problemas materno-neonatales, y sus propias propuestas para la resolución de los mismos. “El proceso de movilización comunitaria consta de diferentes pasos: selección de facilitadores o referentes comunitarios para su capacitación, replicación de la capacitación en la comunidad, constitución de ‘grupos de base’ integrados por 8-10 miembros de la comunidad, exploración de los principales problemas de salud materna y neonatal reconocidos por la comunidad, planificación de actividades, realización de estas actividades y evaluación de las mismas”, puntualiza Althabe.

Por ejemplo, en Virasoro se están organizando las mujeres del Barrio Narciso Vega y los talleres de capacitación para la formación del grupo de base están coordinados por las facilitadoras.

Asimismo el IECS está implementando un plan de capacitación a nivel hospitalario, en el cual distintos profesionales de la salud se entrenan en la atención de emergencias obstétricas. “Este proyecto se lleva a cabo simultáneamente en otros 5 países de América, África y Asia, dentro de la Red Global para la Investigación en Salud de Mujeres y Niños”, explica Althabe.

En él colaboran obstetras, pediatras, enfermeros y obstétricos y están financiados por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos, y por la agencia PATH, una organización internacional sin fines de lucro, que apoya iniciativas para mejorar la salud a nivel global. (INSTITUTO LELOIR)