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Afirmó que irá con el PJ o por fuera de él y marcó diferencias con Macri; sumó a Martín Lousteau.

Felipe Solá acababa de exigir un paso al costado en el PJ a los «perdedores», como definió a Néstor Kirchner y a Daniel Scioli, cuando, por única vez en su discurso, se colocó sus anteojos. Necesitaba leer los Siete pecados sociales, de Mahatma Gandhi. «Política sin principios, economía sin moral, riqueza sin trabajo», empezó a enumerar, para concluir: «Ahí está lo que le falta a la Argentina. Necesitamos recuperar la moral pública».

Con la marcha y el escudo peronista de fondo, pero citando los preceptos morales de Gandhi, el ex gobernador y diputado electo de Unión Pro lanzó ayer su precandidatura presidencial para 2011, luego de presidir en Luján el primer congreso de la Unión Peronista Bonaerense, la estructura con la que espera canalizar el «felipismo» a nivel nacional.

Tanto en su discurso como en la posterior conferencia que ofreció a la prensa, Solá criticó duramente al gobierno de los Kirchner y a su rol dentro del PJ, y advirtió que su fuerza podría ir por fuera del partido en las elecciones de 2011 si el Gobierno avanza con el proyecto de internas abiertas. «Si nos obligan, tendremos otro partido con otro nombre», dijo.

A partir de allí, endureció sus palabras hacia los Kirchner: «Estamos hartos de sus mentiras, de que nos digan que somos de derecha, cuando venimos a recomponer el modelo peronista de producción, crecimiento y redistribución». Luego, en alusión a las cuestionadas cifras del Indec, se preguntó: «¿Es de peronistas esconder a los humildes?»

Lo escuchaban, desde la primera fila, las diputadas nacionales Zulema Daher (Salta), Lorena Rossi (Río Negro) e Irma García (La Pampa), junto a los dirigentes provinciales que responden a Solá. Sin Eduardo Duhalde ni los peronistas Jorge Sarghini, Carlos Brown o Gerónimo Venegas, el personaje que más llamó la atención fue el ex ministro de Economía Martín Lousteau, que se sumó a la filas felipistas.

De trato cercano con los productores agropecuarios, Solá sorprendió al calificar de «caradurez y obscenidad» los reclamos por la pobreza de la Sociedad Rural (SRA) y al enfatizar que la Comisión de Enlace «no conduce» el proceso político. «El campo sabe que lo entendemos, aunque no tengamos las medidas de máxima que pretenden. Pero nosotros conducimos este proceso, no Biolcati [Hugo, presidente de la SRA]», aseveró.

También marcó distancias con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, al poner en duda sus chances de integrar el peronismo. «Es posible que el tiempo nos separe, algo que ya hablamos antes de juntarnos. Las chances de Macri dependen más de sus buenas encuestas, pero hoy no entra en el PJ.»

Por medio de una carta que se leyó antes del discurso de Solá, el tercer integrante de Unión Pro, Francisco de Narváez, saludó a los militantes del congreso y manifestó la voluntad de «convertir» al partido en un proyecto con «auténtica vocación de poder» para gobernar. «Junto a vos Felipe, a Mauricio y a tantos otros compañeros», escribió De Narváez, sin aludir en ningún momento a la candidatura de Solá.

De hecho, a pesar del apoyo del congreso, que contó con la participación de delegados de más de un centenar de municipios bonaerenses, Solá indicó a La Nacion que su prioridad será conducir un proceso de reconstrucción del peronismo, que, por ahora, lo obliga a ir por fuera de la estructura del PJ, «que está cerrado en la conducción de los perdedores», expresó.

«Esto es un primer paso, para ubicarme al frente como presidenciable, porque creo que los ganadores debemos empezar a mostrarnos», afirmó, aunque dijo que dará un paso al costado si surge un mejor candidato. «Estoy dispuesto a renunciar, porque la prioridad es construir una opción fuerte», enfatizó.

Consultado por el papel que Eduardo Duhalde puede cumplir en ese proceso, sostuvo que, más que un candidato, el ex presidente está llamado a ser «el articulador» de la fuerza en la que «deberán participar los peronistas ganadores». Allí incluyó al senador santafecino Carlos Reutemann y al gobernador de Chubut, Mario Das Neves. «Eso sí, deberían empezar a demostrar que son opositores también en el Congreso», deslizó.

Los seguidores

  • Martín Lousteau : el ex ministro de Economía se unió al equipo de Solá. Paradójicamente, Solá se alejó del kirchnerismo el año pasado al rechazar la resolución 125, firmada por Lousteau,
  • Sin Duhalde: aunque no se esperaba su presencia, tampoco acudieron al congreso los duhaldistas Carlos Brown, Jorge Sarghini ni el sindicalista Gerónimo Venegas o la diputada electa por Unión Pro Claudia Rucci.
  • Aliados: estuvieron presentes las diputadas Zulema Daher (Salta), Lorena Rossi (Río Negro) e Irma García (La Pampa). Adhirieron Enrique Thomas (Mendoza), Beatriz Halak (Córdoba) y Julio Arriaga (Río Negro).
  • Felipistas : gran parte de los 1500 militantes que poblaron el lugar respondían a los dirigentes Juan Carlos Piriz (La Matanza) y a la senadora provincial Esther Barrionuevo.