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Por Miguel Abálsamo

«Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa», me parece una excelente definición sobre nuestra realidad necochense. Tenemos todo, sin embargo seguimos sin crecer y desarrollarnos. Podemos convertirnos en una ciudad de primer nivel y siempre algo obstaculiza nuestro futuro. Necochea tiene todo para avanzar… sin embargo…

Siempre me impresionó aquella frase de José Ortega y Gasset, brillante escritor y pensador madrileño, nacido en 1883 y fallecido en 1955, quien adoptó a la Argentina como su segunda patria.

Aquella exhortación vigente de «Argentinos, a las cosas», lanzada en 1930  en ocasión  de la visita a nuestro país, tiene plena vigencia.

Ahondar en ese concepto nos lleva a pensar el por qué estamos como estamos.

El español estudioso del mundo decía que » ´´pueden pasar días, meses y años, y nos quedamos siempre en palabras y diálogos. Siempre habrá un nuevo tema que tape al anterior, aunque no hayamos resuelto el de atrás. Los argentinos estamos discutiendo siempre lo mismo. Hay países que han pasado crisis tremendamente mayores que la Argentina, guerras, hambrunas, efectos devastadores, lograron salir y se convirtieron en sociedades exitosas. Se concentraron en lo que hay que hacer, y lo hicieron. En el momento indicado, en el lugar correcto».

Brillante definición sobre nuestro país.

Nos pasa que no sabemos lo que nos pasa.

Regresando a «Nuestra Pequeña Aldea»,  título de la obra   de  Lucio V. López  estudiada en nuestros textos de Colegio Secundario, podríamos gritar a los cuatro vientos «NECOCHENSES, A LAS COSAS…».

Dialogar sobre los temas realmente importantes, que los  nuevos no tapen los viejos, que nos concentremos en lo que hay que hacer. Dejar tanto pasado de divisiones y alimentar un futuro de acciones concretas.

Es cierto aquello de » lo salvamos entre todos o  no lo salva nadie».

Si comenzara a enumerar las bondades de nuestro distrito pecaría de caer en un lugar común y en un sempiterno concepto . Siempre damos vuelta por la misma puerta giratoria y terminamos en el mismo lugar donde comenzamos. Parece una calesita de recitados repetidos.

¿Qué nos pasa a los necochenses para estar en el lugar donde nos encontramos teniendo las potencialidades y las ventajas comparativas y competitivas que poseemos?

No es un problema sólo del gobierno actual, al que le cabe justa la calificación de mediocre. Venimos de mucho tiempo atrás. Situación que se repite, y que disminuye posibilidades  al distrito, por no decir lo sumerge, en un descenso poco entendible.

Necochea-Quequén es un polo regional de desarrollo sin igual. Un gigante dormido, al que no podemos despertar de la siesta prolongada.

Hoy, nos encontramos en el puesto 80 del ranking de municipios de la provincia de Buenos Aires, entre 134 distritos. Un indecoroso lugar, si tenemos en cuenta todo lo que nos rodea.

Se toma en cuenta para este ranking, las promesas cumplidas, las obras proyectadas y cumplidas, el funcionamiento de las áreas de salud, turismo, economía, los déficit, etc…

Necochea turística estaba hace pocos años en un irremplazable segundo lugar detrás de Mar del Plata. Los continuos errores, cierta indolencia intramuros, el no observar el crecimiento costero, hizo a la  superación de balnearios como Pinamar o Villa Gesell, habiendo alcanzado nuestro nivel,  luego nos superaron, o ciudades vecinas como Tandil, con excelente marketing y fervor ciudadano por lo propio, alcancen una dimensión no pensada hace veinte años.

Nuestro distrito tiene Puerto, río, mar, zona agropecuaria de excelencia, el marco natural de un parque incomparable. Sin embargo….

Esto me hace recordar un escritor europeo cuando definiendo a la Argentina dijo…» existen tres clases de países… los desarrollados, los subdesarrollados y la Argentina».

Yo modestamente agregaría » existen tres clases de distritos en la provincia de Buenos Aires, los desarrollados, los subdesarrollados y Necochea…».

El polo Necochea- Quequén y toda la región, por ubicación geográfica, e influencia, esta llamada a convertirse en una de las principales regiones exportadoras y generadoras de divisas, no tan sólo en la provincia de Buenos Aires, sino en todo el país.

En el sector del agro, relacionado a las retenciones, nuestro distrito le deja al estado nacional 300 millones de pesos anuales. La devolución de esa fortuna que ingresa a las arcas nacionales, para nuestro territorio es mínima. Esto sólo para dar un ejemplo de lo que representamos y a veces no nos damos cuenta.

Puerto Quequén produce riqueza constante para el país cada día.

El sesenta por ciento del PBI (Producto Bruto Interno) de la región pasa por Puerto Quequén, aportando  millones de pesos en retenciones a las exportaciones y en contribución por Impuestos y Tasas al Comercio Exterior.

Sin embargo nunca encaramos acciones  firmes y en conjunto  para que ese maravilloso puerto deje concretamente un porcentaje  de su ganancia a nuestro distrito.

Nuestra región produce girasol de la mejor calidad del país, además de maíz, y soja , ese «yuyito» como aduce la presidente. Nuestra zona es muy considerada en el procesamiento e industrialización de la papa, nuestros valores cárnicos no son despreciables.

¿Qué nos falta?  Poner en funcionamiento esas potencialidades, darles el impulso definitivo, proyectar un desarrollo moderno, con energía y convicciones.

Estos deberán ser los grandes objetivos, y los motivos para el diálogo político.

Volver a la industria del pescado como en la década del 70, elaborando y procesando para todo el mundo. Luchar por conseguir instalar un mercado concentrador en nuestra banquina, que abarataría  el precio del pescado al consumidor, sin la necesidad de tener que desembarcar nuestra pesca, debiendo  trasladarla  a  Mar del Plata y nuestros comerciantes deben comprarla allí, elevándose el costo.

Emular a la localidad de San Cayetano (no estoy hablando de Suiza), que cuenta en la actualidad con dos molinos harineros, dándole valor agregado, ya no sólo para consumo interno sino exportando.

Emular a la localidad de Tres Arroyos (tampoco es Suiza) en su pujante Parque Industrial, donde en serio se desarrolla la industria y su potencialidad regional.

Emular a Tandil (tampoco es Suiza) en la difusión turística. Ya no sólo desde el marco gubernamental sino en la cultura adentrada en cada ciudadano.

En materia educativa dejar de discutir sobre deudas a nuestra Universidad, criticarse unos a otros ,más bien hallar las soluciones, asegurándonos la continuidad, mejorando la oferta de carreras educativas, destinando los fondos que sean necesarios. Estimulando desde nuestro estado la participación de los jóvenes.

Necochea-Quequén tienen todo para generar riquezas, empleos y crecimiento.

Mejorar los accesos a la ciudad, para incrementar el turismo .La ruta interbalnearía uniendo desde Miramar a Necochea por toda la zona costera, al mejor estilo ciudades europeas será otro camino de despegue para el turismo. Recuperar protagonismo a través de la difusión publicitaria y los contactos nacionales e internacionales, añadiéndole la maravillosa obra de Médano Blanco, las termas que romperán la estacionalidad de Necochea, para tener visitantes todo el año. No sólo deberá ser la obra termal, aquí los pantalones largos deberán ponerse la gastronomía, la hotelería, la Cámara Comercial, en fin…todos los factores de turismo deberán acondicionarse a las nuevas perspectivas.

La convocatoria al diálogo debe ser mucho más amplia y generosa que a los partidos políticos, deberá abarcar a todos los representantes comunitarios, al área educativa distrital, a la Mesa de Enlace del campo, sindicatos, medios de comunicación, a todos los ciudadanos que tengan algo para aportar de cada lugar de responsabilidad.

Una de las mayores pruebas de mediocridad es no acertar a reconocer la superioridad de otros. No seamos mediocres, convoquemos a todos, cuando más elevada la capacidad intelectual mejor.

Necochea-Quequén tienen potencialidades incomparables.

¿Qué nos pasa? es la pregunta. Años y años no se encontraron respuestas. Años y años de retroceso. ¿No sería importante avanzar, dejando los fantasmas del pasado, recogiendo lo mejor que hemos hecho y desechando las recetas que nos postergaron y nos exiliaron de los primeros planos?

Hagamos entre todos los esfuerzos.

Superemos los fracasos del pasado y la inacción del presente.

El fracaso más grande es el de no intentar nunca nada.

Será hora de empezar.

Comenzar,  es hacer la mitad del camino.