Opinión

ANÁLISIS: Las retenciones se calculan mal, en perjuicio del productor

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Por Juan Pablo De Santis. – Para el El Tribuno de Salta

Con el guiño del ministerio de Economía y de la Secretaría de Agricultura, los exportadores calculan el monto de las retenciones a un precio superior; con esa cifra efectúan los descuentos a los productores pero ellos, en realidad, aportan a un valor menor.

La Asociación Civil Anticorrupción, encabezada por el abogado Ricardo Monner Sanz, denunció al ministro de Economía, Martín Lousteau, y al secretario de Agricultura, Javier De Urquiza, por utilizar una «equivocada metodología» para el cálculo de retenciones de granos en beneficio de multinacionales agroexportadoras.

Monner Sanz realizó la presentación ante el juez federal subrogante Marcelo Martínez Di Giorgi donde tras una investigación técnica afirma que el Gobierno -en connivencia con las empresas- realizó un mal cálculo de los derechos de exportación en el cual «el productor habría sido despojado así de un 19% del precio e importe que le correspondía».

Cálculos erróneos

La presentación judicial muestra que la secretaría de Agricultura calcula las retenciones sobre la base del precio FOB (Free On Board) -valor de la mercadería puesta a disposición del comprador a bordo del buque- cuando legalmente debe hacerlo, tal como lo pide el Código Aduanero, con el precio FAS (valor de la mercadería puesta al costado del buque).

Es decir, para determinar el valor FOB se suman al FAS los gastos del puerto, los gastos comerciales y el impuesto o derecho de exportación. De este modo, si Agricultura calcula el derecho exportación sin descontar o deducir los derechos incluidos en ese precio actúa en detrimento del productor, ya que el acopiador y el exportador le descuentan al agricultor el monto de las retenciones.

La diferencia que señala la denuncia no es menor. Actualmente cada U$S 500 de soja que se exportan a precio FOB se pagan retenciones por U$S 215 y el productor recibe U$S 285. No obstante, si ese mismo monto es vendido al precio FAS -como marca la ley- el vendedor debería recibir U$S 350. Así es como un error de cálculo del Gobierno perjudica al productor. Este error de cálculo -que Agricultura ha venido publicando en su sitio de Internet desde enero de 2007- distorsiona el precio que el productor percibe en el mercado interno y es extensible principalmente a la soja, trigo, maíz y aceites exportables.

«Denunciamos a Lousteau y De Urquiza porque creemos que hay complicidad entre funcionarios y las exportadoras de granos por liquidaciones mal hechas y falta de control», dijo Monner Sanz en diálogo con El Tribuno y anticipó que pedirá a la Justicia «una auditoría a fondo sobre las cuentas y estados contables de las cerealeras».

Los querellantes presentarán hoy un escrito ratificando la denuncia con más información técnica orientada a demostrar excesos de ganancias que tuvieron las cerealeras por presunta utilización de un sistema de cálculo erróneo.

Las agroexportadoras «logran apropiarse de una sustancial diferencia, en base a la existencia de información erróneamente calculada y publicada oficialmente por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, y por la falta de control cruzado tanto por parte de la AFIP como de la Aduana«, concluye Monner Sanz.

Una cifra elocuente

«Para dimensionar el monto de las cifras actualmente en juego, debemos decir que las nuevas retenciones móviles anunciadas significan para el complejo cerealero exportador un valor de retenciones cuya tasa promedio sería del orden del 38%. Por otro lado, diversos macroeconomistas estiman que las exportaciones del complejo pueden alcanzar los 35.000 millones de dólares FOB. Siendo así, la SAGPyA, a partir de emplear la metodología que erróneamente usa actualmente, informará que los precios internos deberán deprimirse un 38% sobre el valor FOB, o sea 13.300 millones de dólares menos. Cuando las cerealeras exportadoras en definitiva van a liquidar al Fisco un 38% del valor FAS, o sea aproximadamente 8.246 millones dólares» dice el texto de la denuncia.

«O sea hay una diferencia en juego del orden de los 5.054 millones de dólares durante el año en curso, que embolsarían las cerealeras exportadoras, además de sus comisiones y otras yerbas. Son cifras definitivamente enormes, increíbles, que imperiosamente deben analizarse e investigarse» sostuvieron.