Opinión

EDITORIAL

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Yo me creo los buenos deseos de la gente. Cuando llegan las fiestas de fin de año, el aire se llena de deseos de felicidad y prosperidad. ¿Por qué no aprovecharlos?


Muchas veces dejamos escapar la oportunidad de sentirnos bien, y no siempre abundan.
¿Cuántas veces desearon suerte o felicidad siendo sinceros? Me inclino a pensar que muchas, porque el ser humano, exceptuando alguna patología, es esencialmente bueno. Así lo creo.
Por qué no, entonces, sumamos esos buenos deseos a los nuestros y nos cargamos positivamente. Seguramente nos hará falta en algún momento duro.
Y finalmente, recordemos que “La lucha es cruel y mucha…” dice un tango argentino refiriéndose a la vida… y tiene razón, pero también es crecimiento y energía, es satisfacción ante buenos resultados, es tomar un traspié como envión hacia delante.
Yo voy a recolectar cuanto deseo positivo me llegue directa o indirectamente y para que ustedes hagan lo mismo: ¡LO MEJOR PARA TODOS EN ESTE AÑO QUE COMIENZA! ¡BUENA VIDA! ¡AMISTAD SINCERA Y AMOR!

P.D: El deseo de paz se los debo, desgraciadamente es difícil de conseguir porque hay demasiados desquiciados en el mundo a los que no les conviene.

SILVIA GUILLOT