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Por Carlos Díaz*

Una vez más escuchamos o leemos que los más encumbrados dirigentes sindicales para explicar el escenario de conflicto en el país, en particular lo sucedido en la empresa Krafts Foods (ex Terrabusi), hablan que “todo es alimentado por gente de izquierda que a lo mejor no son del gremio” o que el conflicto “esta ideologizado”, como expresaron respectivamente el secretario general de las 62 Organizaciones Gerónimo Venegas y el secretario del sindicato de la Alimentación Rodolfo Daer (no es casualidad que sea el mismo que ocupó la CGT en los años del menemismo; otro tanto podríamos decir de Venegas).

Hoy hablan de la desocupación, los despidos, la pobreza, la canasta familiar, como si nada hubieran tenido que ver estos dirigentes sindicales cómplices de las patronales y la partidocracia, gerenciadores de los grupos económicos transnacionales, como los de agroquímicos, convirtiéndose algunos en la quinta pata de la Mesa de Enlace. Para graficar citamos una vez más a Amado Olmos: “Hay dirigentes —dijo en 1968 días antes de morir—, que han adoptado las formas de vida, los automóviles, las casas, las inversiones y los gustos de la oligarquía a la que dicen combatir. Desde luego con una actitud de ese tipo no pueden encabezar a la clase obrera”.

Respecto al conflicto de la ex Terrabusi pocos se han ocupado de decir que la empresa norteamericana desconoció la legislación laboral argentina y la Constitución Nacional al no acatar la conciliación obligatoria; que el conflicto se inició por mejores condiciones de trabajo durante la pandemia y la empresa respondió con despidos de trabajadores y sus representantes gremiales. Se habla de ideologización del conflicto siguiendo las enseñanzas de los ’90, tratando de sepultar las ideologías, demonizando a los trabajadores ¿acaso los dueños de las empresas no piensan? ¿No tienen ideologías?

Volviendo a la ex-Terrabusi, no se aclara por ejemplo, que los tres turnos de la planta han acompañado y sostenido durante cuarenta días el cese de actividades. Ocurre que los burócratas cuando sienten y ven que los trabajadores se organizan de forma autonóma blanden la bandera del “cuco rojo”, se convierten en voceros de los patrones y hasta niegan la posibilidad que los trabajadores puedan ostentar otra identidad política que no sea la de ellos. Cuando los trabajadores salen a defender sus derechos frente a las patronales y a dirigencias corruptas lo único que saben decir, con lenguaje policíaco, es que los trabajadores son “de izquierda”. Poco saben de la historia del movimiento obrero argentino.

La libertad sindical no es dividir un sindicato en 20 pedazos. Garantizar la libertad sindical en el país significa lisa y llanamente que cuando los trabajadores se organizan, al asomar las cabezas las patronales estatales o privadas no los descabecen. La libertad sindical debería ser un mandato insoslayable para el gobierno nacional para afianzar la política de derechos humanos y cumplir con lo mandatado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) otorgando la personería gremial a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y las más de dos mil organizaciones sindicales simplemente inscriptas.

*Sec. Gral. ATE Necochea-Lobería

Ideologización de los conflictos y libertad sindicalahorainfo.com.arOpiniónATEPor Carlos Díaz* Una vez más escuchamos o leemos que los más encumbrados dirigentes sindicales para explicar el escenario de conflicto en el país, en particular lo sucedido en la empresa Krafts Foods (ex Terrabusi), hablan que 'todo es alimentado por gente de izquierda que a lo mejor no...El que quiera comprar ficción que lo haga... Nosotros ofrecemos realidad...