
La matemática de la «Caja Chica»: Cuando el jardín de infantes debe aportes
Acá estamos con mi hijo Socratito, rascándonos la cabeza para entender la última pirueta discursiva del «gatito mimoso» desde el escenario del Council of the Americas…
Lo que en un principio parece un chiste de salón es, en realidad, la única lectura matemática posible si uno intenta tomar en serio el nuevo diagnóstico oficial sobre la crisis previsional…
Según la narrativa desplegada ante el auditorio empresarial, el déficit de la ANSES no guarda relación con el trabajo informal ni con las sucesivas moratorias sin financiamiento…
La responsabilidad de la grieta fiscal recaería en los «pañuelitos verdes» y la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)…
El problema es cuando enfrentamos el discurso con el calendario:
- 30 de diciembre de 2020: Se sanciona la Ley IVE.
- Año 2026: Los niños que habrían nacido tras esa fecha tienen, a lo sumo, 5 años.
Para que la menor cantidad de nacimientos a partir de 2021 impacte HOY en los ingresos del sistema jubilatorio, tendríamos que asumir que los chicos en salita de 5 ya deberían estar pasando por el recibo de sueldo y haciendo aportes patronales. Una innovación laboral sin precedentes.
Por otro lado, la demografía contradice el atajo explicativo. Los datos oficiales reflejan que la curva de natalidad en la Argentina comenzó un descenso sostenido e ininterrumpido en 2014 —seis años antes del debate legislativo—, en sintonía con una tendencia global de transición demográfica.
Explicar la economía y la demografía requiere cierto rigor técnico. Atribuir el agujero actual de las jubilaciones a decisiones reproductivas de hace un lustro deja una sola duda flotando: si el diagnóstico falla por un margen de dos décadas,
