Francia no despeinó su jerarquía y dejó en el camino a un Marruecos sin rebeldía
En un partido chato y carente de emociones intensas, Francia selló su clasificación a las semifinales tras vencer por 2 a 0 a Marruecos.
El trámite del encuentro se presentó cómodo para los europeos, a pesar de un arranque que pudo cambiar la tónica: en el primer tiempo, el arquero marroquí Yassine Bounou «Bono» le contuvo un penal a Kylian Mbappé, manteniendo una paridad transitoria que estiró el aburrimiento hasta el descanso.
La paridad se rompió a los 60 minutos del segundo tiempo gracias a la jerarquía individual. Mbappé se tomó revancha con un soberbio remate que abrió el marcador y, apenas unos minutos más tarde, Ousmane Dembélé amplió la ventaja con otro potente disparo desde afuera del área.
Con el 2 a 0 consolidado y todavía 20 minutos por jugar, se esperaba una reacción norteafricana que jamás llegó; Marruecos ni siquiera estuvo cerca de inquietar el arco rival ni de ensayar un descuento.
La mala noticia para los dirigidos por Didier Deschamps fue la salida de Mbappé, quien debió ser reemplazado por un esguince en su tobillo derecho.
De todas formas, el cuerpo médico constató que la lesión no reviste mayor gravedad, por lo que la estrella francesa estará disponible para el cruce de semifinales ante el ganador de la llave entre España y Bélgica.
La postura de Marruecos sobre el final dejó una pálida imagen, especialmente si se la compara con la bravura que demostró Argentina en su respectivo cruce ante Egipto, donde logró reaccionar a tiempo cuando perdía 2 a 0 a falta de 12 minutos.
Los marroquíes, en cambio, se entregaron de forma mansa al resultado adverso. El bache futbolístico enciende algunas alarmas en su ambicioso proyecto a largo plazo, el cual apuntaba a consolidar una selección campeona para el Mundial 2030 —cita que coorganizarán junto a España, Portugal, Uruguay, Paraguay y Argentina—, un objetivo que hoy parece quedar demasiado lejos en el horizonte.
