Agro, Economía, Nacionales

Resiliencia, capacidad de huir hacia adelante

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Héctor Huergo (Clarín)

¿Cómo estás?

Supongo que sacudido, como todos, por el resultado de las elecciones. Y seguramente con un grado adicional de incertidumbre. No me va a resultar fácil, esta vez, justificar mi optimismo secular. Pero lo voy a intentar: creo que tengo fundamentos.

Paradojas del destino. Ayer, mientras rumiaba la paliza del domingo, me llegaron dos noticias potentísimas. Una, el anuncio de Adecoagro de su intención de compra del 50% de Profértil, que había puesto a la venta la canadiense Nutrien. La otra, la llegada al puerto de Buenos Aires de 90 vagones graneleros para robustecer la logística ferroviaria.

No estoy tirando la pelota afuera. Estoy marcando un recorrido inexorable. Insumos y logística para el futuro del agro. Profundicemos.

Profértil es una empresa emblemática. Nació hace 20 años en el polo petroquímico de Bahía Blanca, aprovechando la abundancia de gas (mucho antes de la irrupción del fracking y Vaca Muerta) para exportarlo con valor agregado, bajo la forma de urea granulada. Nutrien, uno de los grandes lideres occidentales en la producción de urea, se asoció con YPF al 50% para encarar la mega obra en el polo petroquímico de Bahía Blanca.

Adecoagro acababa de nacer, de la mano de Mariano Bosch y su equipo de lúcidos profesionales. El objetivo era transformar tierras, a través de la tecnología inteligente. Veinte años después es la mayor agropecuaria de la región, con varios cientos de miles de hectáreas en producción en la Argentina, Uruguay y Brasil.

Es la mayor productora de arroz del mundo, como empresa integrada desde la siembra en tierras propias hasta la elaboración en varios molinos, con sus marcas propias. También armó un complejo lácteo que va desde la producción de leche en tambos de alta tecnología, con la industrialización y el rescate de marcas emblemáticas como Las Tres Niñas, y elaborando quesos para consumo interno y exportación desde Córdoba. Más una poderosa organización de siembras en campos arrendados, convirtiéndose en uno de los más grandes productores de granos del país.

Hace apenas tres meses, el mayor operador de criptomonedas del mundo, Tether, adquirió la mayoría del paquete accionario de Adecoagro. Y mantuvo a todo el management al frente de la empresa, en un claro reconocimiento de su exitosa trayectoria.

Ahora, Adecoagro va por la planta de urea. Cuando comenzó a funcionar, el destino era la exportación. Pero aquí estábamos en plena revolución tecnológica. A poco andar, toda la producción se dirigía al mercado interno. Y no alcanzaba. Así que en lugar de exportar urea, que era gas con valor agregado, exportábamos más urea con valor agregado, convertida en maíz y trigo. Pero también en carne y leche, que es maíz en sachet.

Pero hay más. Adecoagro invitó a participar en la compra de Nutrien nada menos que a ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas). La entidad, que cuenta con 65 cooperativas y más de 60.000 socios, ya está en el negocio de los fertilizantes, en sociedad con la gran trader internacional Bunge Co. Entraría con el 20% de la inversión para la compra de Nutrien.

Y te cuento algo más. ACA también intervino en la compra de los vagones de Trenes Argentinos de Cargas (TAC). La operación incluyó también a Cofco Int., Viterra, y consistió en que esas compañías realizaron el pago por adelantado de fletes por un total de 22 millones de dólares para completar la licitación de 180 vagones (ya habían entrado 90).

En los últimos veinte años, el agro la pasó mal. Sufrió la exacción de medio PBI anual, más de 200 mil millones de dólares que se fueron por el caño hacia no se sabe donde. Atravesamos las peores crisis de nuestra historia, como la del 2002. Zafamos, por supuesto gracias a la agroindustria, porque los demás sectores siguieron necesitando muletas. Es cierto, la llegada de los libertarios alimentaba la esperanza de un futuro mejor. Pero los dos primeros años de Milei no fueron buenos para el sector, digamos todo. Se postergaron los anuncios, las promesas de eliminación de retenciones se trocaron por pedidos de más paciencia.

Quizá el sacudón le permita ver a los que van llegando a la política que sostener el modelo de la exacción a los sectores competitivos, como el agroindustrial, para fines diversos es un modelo perimido. Con el agravante de que perpetúa el populismo y la corrupción. Esto de Adecoagro y ACA son muestras de lo que puede hacer la agroindustria cuando dispone de sus propios recursos.

Imaginemos qué país tendríamos si dejamos los recursos en manos de quienes saben gestionarlos. Corre para las grandes organizaciones, pero también para cada empresa, para cada productor, cualquiera sea su tamaño. Que vienen endurecidos, con los dientes apretados, y con justa razón.

Resiliencia, Capacidad de huir hacia adelante.