
¿Cómo estás?
Espero que bien. Es un momento complejo. La cosa está despareja, con actividades que están funcionando bien. Por ejemplo, la ganadería de carne, que consolida un “momentum” soñado. Nunca se acumularon tantas señales positivas, y eso va calando hondo en las decisiones de todos los actores.
El mejor indicador fue el remate virtual del viernes pasado en el salón de actos del Banco Nación la firma Colombo y Magliano remató 36.000 cabezas de invernada en 14 horas que pasaron volando. La iniciativa fue de Exponenciar, la organizadora de Expoagro, donde hace un mes tuvo lugar otra espectacular subasta en el predio ferial de San Nicolás. Ahora le tocó a la casa central del Nación, que ofreció líneas de crédito especiales: 24% en pesos. Frente a la inflación actual parecen atractivas . Y los precios volaron: se pagaron hasta 8.000 pesos por lotes especiales, lo que significa valores cercanos a los 6 dólares por kilo vivo. Inédito.
Mientras tanto, los valores del gordo se mantienen en niveles de 4 dólares el kilo vivo. Es una brecha importante respecto al valor del ternero. Pero hay una explicación sencilla: el incremento del índice novillo/maíz. Hoy está en más de 20 kg de maíz por kilo vivo, el doble del histórico. Va a haber un cosechón de maíz, y el costo de los fletes implica descuentos importantes que generan ventajas para la conversión en carne. Valor agregado en origen.
La tendencia natural, para diluir el costo del ternero, es meterle más kilos. En términos macro esto es clave también para paliar la escasez de ganado: hace falta producir más carne con menos animales. Después de tres años de achicamiento del stock, un poco por razones climáticas y otro poco (o mucho) por el costo financiero para un sector que vino cediendo recursos sin posibilidades de capitalizarse. El stock ganadero ha bajado al límite crítico de las 50 millones de cabezas, perdiendo cuatro millones en los últimos cinco años. Ahora que llueve sopa, haría falta un cucharón la mano. Apenas hay un tenedor.
¿Llueve sopa? Sí. Los frigoríficos exportadores estuvieron trabajando muy apretados (muchos acusando pérdidas operativas) frente a los altos precios del gordo para faena. Esto no es solo local. En Uruguay, Eduardo Urgal, propietario de dos de los principales frigoríficos (Pando y San Jacinto) expuso los padecimientos de la industria.
Pero ahora hay una nueva situación. En quince días arranca el nuevo esquema arancelario, fruto del cierre del acuerdo Unión Europea/Mercosur. Implica lisa y llanamente la eliminación de los derechos de importación para la cuota Hilton, que bajan del 20 al 0%. Esto hizo disparar los precios, que habrían pasado de los 14.000 a más de 20.000 dólares la tonelada. Además, otro contingente que no entraba en la categoría Hilton también vieron reducidos los aranceles, beneficiando a todos los países productores de la región.
Para la Argentina, además, está el “efecto Trump”: la cuota de 100.000 toneladas también libres de aranceles, para entrar al mercado norteamericano. La intención del gobierno de Washington es frenar la suba de la carne, consecuencia del mismo proceso que en estas pampas: poca rentabilidad en los últimos años, baja del stock también por problemas climáticos y sanitarios, e inevitable explosión de los precios. Por eso conviene seguir atentamente las cotizaciones del novillo y el ternero en el CME de Chicago, Ayer el “live cattle” (el gordo) tocó el récord de 6 dólares el kilo vivo, un 35% más que hace un año.
Una misión del IPCVA, acompañada por autoridades del gobierno argentino, partirá a fin de mes a Estados Unidos. Reunirá a frigoríficos argentinos con importadores, distribuidores y referentes de la industria cárnica estadounidense en una agenda que incluirá rondas de negocios, encuentros sectoriales y acciones de posicionamiento destinadas a consolidar la reputación internacional de la carne argentina como producto premium.
Así que por el lado de la ganadería vacuna, todo marcha. Lo que no es menor, porque se trata de la “economía regional” más importante del país. Hay ganado desde La Quiaca a Tierra del Fuego. Con sus particularidades geográficas, pero con el común denominador de la pasión y el interés por avanzar en todos los frentes. Desde la realidad del NEA y el NOA con las razas sintéticas, las pasturas subtropicales y la revolución forrajera, hasta los valles patagónicos con el “descubrimiento” del maíz bajo riego. Más la combinación de actividades, como el círculo virtuoso maíz-etanol-burlanda, que genera nueva competitividad para el mejor negocio histórico de la Argentina hasta la irrupción de la soja.
Ahora tenemos la Vaca Muerta. Pero ahí está la vaca vivita y coleando. Sólo en animales, hoy el stock vale 50.000 millones de dólares, y factura 20.000 por año. No tiene techo.
