En un intento por fortalecer las reservas del Banco Central y obtener divisas frescas en un contexto económico desafiante, el secretario de Economía, Pablo Quirno, realizó un llamado urgente a los principales gerentes de las empresas cerealeras del país para que aceleren la liquidación de sus exportaciones.
La convocatoria, que se produjo en medio de crecientes preocupaciones por la escasez de dólares y la necesidad de cumplir con obligaciones financieras, busca que el sector agroexportador aporte de manera significativa al ingreso de divisas. Sin embargo, la efectividad de este pedido se ve empañada por factores económicos que desalientan una liquidación masiva por parte de los productores.
Entre los principales obstáculos se encuentran las retenciones a las exportaciones, que actualmente se sitúan en un 25 por ciento para la mayoría de los granos. Este gravamen reduce considerablemente la rentabilidad de las ventas al exterior, generando incentivos para postergar la liquidación a la espera de posibles cambios en la política impositiva o una mejora en el tipo de cambio.
Otro factor crucial que juega en contra del pedido de Economía es el tipo de cambio oficial, considerado por muchos analistas y productores como «atrasado». Esta situación implica que los pesos obtenidos por la venta de dólares son menos de lo que se percibiría en un mercado cambiario más libre, disminuyendo el atractivo de liquidar las cosechas al precio actual.
Fuentes del sector agropecuario señalan que, si bien existe la voluntad de colaborar con el país, las condiciones económicas actuales llevan a los productores a liquidar únicamente lo indispensable para cubrir sus costos operativos y compromisos inmediatos. La expectativa de una posible devaluación o una reducción de las retenciones genera un incentivo natural a retener la mercadería a la espera de un escenario más favorable.
El llamado de Quirno refleja la urgencia del gobierno por obtener dólares, pero la respuesta de las cerealeras y los productores estará inevitablemente condicionada por las señales económicas y las políticas implementadas. Sin medidas que mejoren la rentabilidad de las exportaciones y generen confianza en el tipo de cambio, es probable que el «llamado desesperado» de Economía encuentre una respuesta limitada por parte del sector agroexportador.
La situación plantea un desafío complejo para el gobierno, que necesita encontrar un equilibrio entre la necesidad de divisas y la implementación de políticas que incentiven la liquidación por parte de un sector clave de la economía argentina.