Internacionales

La vacilación política dispara el virus en Alemania

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Acusaciones cruzadas entre los dos gobiernos (el saliente y el que está en proceso de formación), entre el Estado y las Regiones, y un mar de polémica que muestran a una Alemania desbordada por el Covid-19, que rebrota.

Es que el crecimiento exponencial de las infecciones tal vez podría ralentizarse, pero no detenerse realmente, ya que las medidas, como dicen los epidemiólogos y los médicos, se adoptaron demasiado tarde.

Y, por lo tanto, puede que no sean suficientes: se espera que los cierres locales sean inevitables, y hay quienes presionan para establecer la obligación de vacunación generalizada.

El ministro de Trabajo ha anunciado que a partir del próximo miércoles habrá pase verde en el lugar de trabajo, y en Twitter el experto en salud socialdemócrata, Karl Lauterbach, responde tajante: «demasiado tarde».

Una cara conocida por las predicciones siempre muy duras sobre el progreso del virus, Lauterbach bramó: «Que uno solo puede ir a trabajar si se hace la prueba o se vacuna es una medida que llega demasiado tarde.

¿Con qué frecuencia sucede que todos en un restaurante son 3G excepto el camarero?» «Absurdo. El riesgo de los empleados en el lugar de trabajo es un escándalo.

El lugar de trabajo no es una zona libre del virus», acotó Lauterbach y sostuvo que las provincias (Landers) habrían tenido todas las herramientas para intervenir antes, a la luz de las predicciones publicadas por epidemiólogos y expertos en el tema desde el verano.

Para el experto, las medidas anunciadas ayer, «a estas alturas, no son suficientes» para volver atrás, según lo explicó en declaraciones a NTV.

El presidente del instituto Robert Koch, Lothar Wieler, también dijo en rueda de prensa que había dado a conocer estimaciones sobre el desarrollo de la curva para otoño-invierno, basadas en diferentes cuotas de vacunación, desde julio.

El debate es poco menos que cacofónico, con programas de entrevistas que se encienden y agitan hasta altas horas de la noche.

El Bund (gobierno federal) culpa a los Landers, y los Landers culpan al Bund. Mientras las partes se pelean entre sí, está claro que en Berlín el vacío creado entre la regencia del ejecutivo saliente de Angela Merkel y el empuje de las partes que lidiaban con las negociaciones para el futuro «Gobierno semáforo» de Olaf Scholz (SPD, Verdes y Liberales) tuvo un peso muy relevante en las vacilaciones de las últimas semanas.

La conferencia Estado-Regiones se retrasó hasta ayer, para dar seguimiento a la nueva ley deseada por el gobierno que debe tomar posesión en diciembre.

Un retraso cargado de consecuencias, señaló ayer claramente una Bundeskanzlerin (la jefa del gobierno, Angela Merkel) muy irritada.

Los errores, sin embargo, también vienen de más lejos: a partir de los meses de la campaña electoral, en pleno verano, cuando nadie ha tenido el coraje y las ganas de hablar del coronavirus, allí radica la raíz del rebrote que parece descontrolado, según la mayor acusación realizada por periodistas alemanes.

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