Ecología

No a financiar proyectos sin captura de carbono

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Al menos 19 países, entre ellos Estados Unidos y Canadá, anunciaron hoy un acuerdo para poner fin, de aquí al fin de 2022, a la financiación de proyectos de energía fósiles en el exterior sin técnicas de captura de carbono.

«Invertir en proyectos de energía fósil en sí implica cada vez más riesgos sociales y económicos, y tiene impactos negativos en los ingresos de los Estados, el empleo local, los contribuyentes y la salud pública», afirmaron los signatarios del compromiso en una declaración difundida en el marco de la COP26 de Glasgow sobre el clima.

Recientemente las naciones del G20 se pusieron de acuerdo para dejar de apoyar los proyectos de centrales al carbón en el extranjero.

El plan anunciado hoy, bajo iniciativa de Londres, por primera vez incluye al gas y al petróleo, con intención de dirigir ese dinero hacia las energías renovables.

Los combustibles fósiles no abatidos de los que habla el documento (unabated fossil fuels) son los combustibles fósiles cuyas emsiones de gases de efecto invernadero no son abatidas mediante tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (Carbon capture and Storage, CCS).

Por el momento tales tecnologías son diversas pero aún experimentales y ninguna es sostenible económicamente.

La más simple es bombear el anhídrido carbónico en yacimientos de hidrocarburos exhaustos, pero es un sistema que dispersa mucha energía y generalmente se usa para extraer gas y petróleo que quedaron en el fondo.

Además está en estudio la transformación del anhídrido carbónico en carbonato de calcio sólido.

«Debemos poner las financiaciones públicas del buen lado de la historia, poner fin a las financiaciones internacionales de los proyectos de energías fósiles es esencial si queremos conservar el objetivo de 1,5°C» de recalentamiento fijado en el Acuerdo de París, dijo el secretario de Estado británico para las Empresas, Greg Hands.

Según la Agencia Internacional para la Energía (AIE), para preservar ese objetivo habría que cesar ya toda financiación de nuevos proyectos de energía fósil.

Sin embargo, según la ONG Oil Change International, entre 2018 y 2020, los países del G20 -contando solo ellos- financiaron ese tipo de proyectos a una escala de 188.000 millones de dólares, mediante los bancos multilaterales de desarrollo.

La iniciativa fue bienvenida por las ONG defensoras del ambiente, que sin embargo reclamaron más acción para «cerrar la canilla a las empresas de energías fósiles» como dijo Kate DeAngelis, de Amigos de la Tierra EEUU.

La gravedad de la situación, y la divergencia entre palabras y hechos, también hizo su aparición en Glasgow con la presentación del informe anual del consorcio Global Carbon Project.

Según el documento, la contaminación global por CO2 este año será poco inferior al récord de 2019.

Las emisiones de dióxido de carbono causadas sobre todo por los combustibles fósiles deberían llegar en 2021 a los niveles pre Covid, con la parte de China en aumento a casi un tercio del total, agrega el informe.

Además, las emisiones de gas y carbón altamente contaminante aumentarán este año más de lo que disminuyeron en 2020 debido a la desaceleración económica causada por la pandemia.

«Este informe enfrenta la realidad», dijo Corrine Le Querre, una de las autoras, profesora de ciencias del Cambio Climático en la universidad británica de East Anglia.

«Esto muestra qué está pasando realmente en el mundo mientras estamos aquí en Glasgow hablando de cómo afrontar el cambio climático», agregó. (ANSA).