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NOBEL: Reconocimientos a la economía experimental

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El Premio Nobel de Economía fue otorgado a los economistas David Card (de Canadá) por «sus contribuciones empíricas a la economía del trabajo» y también a los estadounidenses Joshua D. Angrist y Guido W. Imbens por sus aportes metodológicos «al análisis de las relaciones causales».

En los tres casos, el jurado ponderó los avances cosechados en el campo de los experimentos naturales, que extraen conclusiones a partir de situaciones que surgen en la vida real y que se asemejan a experimentos aleatorios.

Card (65 años) ostentaba desde 2014 el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Economía, con el que ya se reconocían sus contribuciones a la microeconomía empírica.

Sus investigaciones impactaron en áreas como la fiscalidad, el estado de bienestar o la reforma de las pensiones.

Como han destacado desde el Banco de Suecia, que concede este premio, a través del uso de experimentos naturales, Card evaluó los efectos sobre el mercado laboral de los salarios mínimos, la inmigración y la educación. En concreto, sobre el salario mínimo ha realizado experimentos para investigar como su incremento afecta al empleo.

Por su parte, Angrist (61) e Imbens (58), a mediados de los 90 demostraron cómo se pueden extraer de los experimentos naturales conclusiones precisas sobre las causas y efectos de un fenómeno.

«Lo que ha sido adoptado por los economistas que trabajan con datos observacionales», destacó el jurado del Nobel, que señaló que «los galardonados de este año han demostrado que muchas de las grandes cuestiones de la sociedad pueden ser respondidas: su solución es el uso de experimentos naturales (situaciones de la vida real que pueden parecerse a experimentos aleatorios)».

Los premiados aportaron «nuevos conocimientos sobre el mercado laboral y mostrado las conclusiones sobre las causas y efectos que se pueden extraer de los experimentos naturales. Lo que se ha extendido a otros ámbitos y revolucionado la investigación empírica», acotó.

“Muchos de los grandes asuntos en ciencias sociales tienen que ver con las relaciones de causa-efecto. ¿Cómo afecta la inmigración a los salarios y los niveles de empleo?

¿Cómo una mayor educación puede afectar al sueldo futuro de una persona?”, se han preguntado los miembros del jurado en la rueda de prensa en la que anunciaron los galardones.

“Estas cuestiones son difíciles de resolver porque no tenemos nada con qué compararlas. Sin embargo, los laureados de este año han demostrado que es posible responder a estas preguntas usando experimentos naturales, en los que, bien por sucesos fortuitos bien por cambios en las políticas (públicas), varios grupos de personas reciben un trato diferente”, explicaron.

Y recalcaron que a diferencia de en otras disciplinas, como la Medicina, los investigadores en Economía no pueden llevar a cabo ensayos clínicos controlados y tienen que optar por otros métodos.

«Ahí es donde entran en juego los experimentos naturales, que se valen situaciones de la vida real para estudiar impactos de diferentes variables. Este enfoque, a su vez, se ha extendido con éxito a otras ramas de las ciencias sociales y ha revolucionado la investigación empírica”, subrayaron los miembros del jurado.

La ceremonia de entrega será el próximo 10 de diciembre en Estocolmo y el premio, que se dividirán entre los tres, es de 10 millones de coronas suecas, unos 1,1 millones de dólares.

A diferencia del resto de los premios Nobel, el de Economía no es uno de los originales, pues fue creado por el Banco Central Suizo, Sveriges Riskbank, en 1968. (ANSA).

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