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Henri golpea varias zonas de EEUU

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La tormenta tropical Henri tocó tierra con ráfagas de viento de más de 100 kilómetros por hora, lluvias torrenciales y un muro de agua que se eleva desde el océano y azota la costa noreste de Estados Unidos, desde Boston hasta Nueva York y Filadelfia.

Se trata de la región más poblada del país, mientras que más al sur, las malas condiciones meteorológicas ya provocaron masivas inundaciones en Tennessee, donde se cuentan al menos 15 muertos, entre ellos algunos niños, y una treintena de desaparecidos.

De huracán de categoría 1, Henri fue degradado a tormenta tropical antes del impacto contra el pequeño estado de Rhode Island. Pero su avance, un monstruo con un diámetro de más de 200 kilómetros, es aterrador.

Así que en la Casa Blanca, desde donde seguía constantemente la situación, el presidente Joe Biden dio luz verde al estado de emergencia para el estado de Nueva York debido a la llegada de la tormenta tropical Henri, como así también para Connecticut y Rhode Island.

Toda la costa del noreste de Estados Unidos está en alerta máxima con más de 35 millones de personas afectadas por el riesgo de inundaciones, especialmente en el área de Boston, Nueva York, Filadelfia y Nueva Jersey.

Además de estas zonas, la emergencia afecta a toda la región de Nueva Inglaterra donde se encuentran Connecticut, Massachusetts y Maine. Esto movilizó no solo a los hombres de la Fema, la protección civil estadounidense, sino también a los de la Guardia Nacional.

Más de 35 millones de estadounidenses en estas horas están en riesgo de inundaciones y en riesgo de apagones, con el agua que en varias zonas ya alcanzó los 15 centímetros de altura, ríos y arroyos desbordados y olas del océano de más de seis metros de altura.

También a lo largo de la costa de Long Island, a las puertas de la Gran Manzana, donde también se encuentra uno de los balnearios más exclusivos de los neoyorquinos todavía de vacaciones, los Hampton.

En Nueva York, donde están aún abiertas las heridas del devastador huracán Sandy de 2012, muchas de las estaciones del metro quedaron inundadas y docenas de autos atrapados por el agua en los pasos subterráneos.

El sábado por la noche la policía tuvo que evacuar repentinamente a unas 60.000 personas que asistían al mega concierto de Central Park para celebrar (no sin cierta polémica) el regreso de la Gran Manzana a la vida normal después de más de un año de pandemia.

Fue el alcalde Bill de Blasio quien quería que el espectáculo continuara a toda costa: «El espectáculo continuará», dijo antes de que las estrellas llegaran al escenario.

Unas horas antes su acérrimo rival político Andrew Cuomo (quien permanecerá por pocas horas más como gobernador del estado de Nueva York) había lanzado un llamamiento dramático en la televisión para quedarse en casa y no tomarse a la ligera la llegada de Henri.

Incluso antes de que la tormenta tocara tierra, los inconvenientes ya eran enormes, con más de mil vuelos cancelados y las escalas internacionales de Newark (la segunda en Nueva York después del JFK) y el Aeropuerto Internacional Logan de Boston casi paralizadas. Cerradas también todas las líneas ferroviarias locales y de alta velocidad en el corredor entre la Gran Manzana y Boston.

Y también tuvo problemas el tráfico vehicular, con muchas vías de comunicación cerradas por inundaciones. Para encontrar en el área de Long Island y en la región de Nueva Inglaterra una situación similar así se debe remontar a 30 años, cuando el huracán Bob azotó las costas de Massachusetts y Connecticut en 1991 y el huracán Gloria azotó Long Island en 1985.

En tanto, mucho más al sur, el huracán Grace también da miedo. El número de muertos en el estado mexicano de Veracruz aumentó a al menos nueve, mientras que el de los desaparecidos permanece en tres.

La labor de los equipos de rescate continúa, mientras se mantiene el estado de emergencia, con la población invitada a evacuar desde muchas zonas y buscar refugio en la sierra. (ANSA).