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Boris Johnson se defiende como puede

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EPA/ANDY RAIN

No se hizo esperar la réplica del premier Boris Johnson, que refutó por «no pertinente a la realidad» gran parte de la violenta e insospechada acusación vertida por su ex consejero Dominic Cummings, que le achacó graves negligencias e incompetencias en el origen de «miles de muertes evitables» por la mala gestión inicial del Covid-19 en Reino Unido.

Pero en suma, la credibilidad política del primer ministro, cimentada por el éxito del plan de vacunación, sale en parte golpeada por el tsunami de acusaciones e insinuaciones de su ex Rasputin, sin duda motivado también por la sed de venganza luego de su alejamiento de Downing Street.

Y quien está bajo fuego -en el centro de agresiones cruzadas de los medios y la oposición- es el ministro de Salud, Matt Hancock, definido por el propio Cummings como «un mentiroso de comportamientos criminal».

Hoy, Johnson aprovechó una visita a un hospital de Colchester, en Essex, para responder al excompañero, aún sin nombrarlo. Defendió lo obrado por su gobierno, «que debió asumir una serie de decisiones increíblemente difíciles, ninguna de ellas tomada a la ligera».

«Hemos hecho todo lo posible para proteger al NHS (Servicio Nacional de Salud) y minimizar los contagios», agregó el premier. «A inicios de la pandemia, por ejemplo, no sabíamos cómo y si el virus se transmite entre los asintomáticos.

Esto, por ejemplo, fue uno de problemas que hemos tenido en las residencias para ancianos», afirmó.

Allí, sucedieron un tercio del total de las muertes por Covid registradas en el Reino Unido en el curso de los últimos 16 meses.

No obstante las acusaciones de haber repetidamente mentido, no solo ante la opinión pública, sino también a los propios colegas ministros, Downing Street reiteró la confianza a Hancock, el cual se presentó en Westminster para responder a una interpelación parlamentaria de la oposición laborista.

El laborismo presiona para iniciar, lo antes posible, una investigación pública, como prometió Johnson, acerca de la gestión de la pandemia por parte del Ejecutivo.

«Todas las acusaciones que me han hecho de deshonestidad son completamente inconsistentes y falsas», se defendió Hancock.

«Siempre fui sincero, tanto en público como en privado. Desde comienzos de la emergencia sanitaria informé en el aula 60 veces, presencie junto al primer ministro 64 conferencias de prensa, siempre con un trasfondo de transparencia y máximo intercambio de informaciones», afirmó.

Una autodefensa con el veneno en la cola como cuando en el cierre de una intervención declaró que «en los últimos meses el funcionamiento del gobierno fue más fácil», refiriéndose a la salida de escena, en noviembre pasado, del propio Cummings.

Superada la última tempestad mediática, el gobierno volvió a lidiar con una suba de contagios, poco más de 3.500, «del 50 al 70% de los cuales atribuibles a la variante india.

Por el momento no está en discusión la fecha del 21 de junio, cuando Johnson desea levantar las últimas medidas restrictivas, incluso si en ese tiempo no aumentan ni las internaciones en hospitales ni los decesos.

Sin embargo, no es de excluir un replanteamiento de última hora, también para evitar nuevas imputaciones de imprudencia y superficialidad como las recibidas en los últimos días. (ANSA).