Internacionales

EEUU y UE buscan la paz, nueva reunión en la ONU

Sharing is caring!

ANSA/ARCHIVIO/JASON SZENES/DRN

Estados Unidos y la Unión Europea (UE) están presionando para silenciar las armas en el conflicto israelo-palestino, que ahora entró en la segunda semana de violencia, pero por ahora no hay un punto de inflexión, aunque se continúa trabajando para desatar los nudos de la posible tregua.

En escena también está el Vaticano, que, a través de las palabras del secretario de Estado, Pietro Parolin, se dijo comprometido a «tomar cualquier iniciativa para alcanzar un alto el fuego y reanudar las negociaciones directas».

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, pidió «el inmediato cese de la violencia y la implementación de un alto el fuego» al término de una videoconferencia extraordinaria de los ministros de Asuntos Exteriores de la UE.

«El objetivo es proteger a los civiles y permitir el acceso humanitario a Gaza», explicó, para luego definir como ‘inaceptable’ el alto número de víctimas civiles, incluidos mujeres y niños.

Pero una vez más la Hungría de Viktor Orbán hizo faltar su apoyo, el único país de los 27 estados miembros, luego de que en las últimas semanas bloqueara incluso las conclusiones de los cancilleres europeos sobre Hong Kong y China.

El jefe de la diplomacia italiana, Luigi Di Maio, también habló en la cumbre: «Condenamos el lanzamiento indiscriminado de cohetes desde Gaza, es inaceptable y debe cesar, así como es inaceptable que se cuestione el derecho de Israel a existir.

Reconocemos el derecho legítimo de Israel para proteger a su propia población, pero la respuesta militar israelí debe ser proporcionada y estar dirigida a prevenir víctimas civiles».

El próximo jueves en tanto será convocada la Asamblea General de la ONU, mientras el Consejo de Seguridad volvió a reunirse de urgencia a puertas cerradas por cuarta vez, después de que Estados Unidos bloqueó hasta ahora sus declaraciones que según Washington podrían obstaculizar o perjudicar a su «diplomacia intensa pero discreta».

Una actividad detrás de escena, en particular con los países árabes, que sin embargo hace incrementar la presión sobre la administración Biden tanto por parte de la comunidad internacional como del partido demócrata, donde aumentan las voces para una toma de posición más fuerte y clara para detener a Israel.

Sin ignorar las crecientes protestas de la comunidad árabe-estadounidense a favor de los palestinos, como las que se promovieron cerca de Detroit con motivo de la visita del presidente a una planta de Ford.

Por esta razón, en su cuarta llamada telefónica al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Biden expresó por primera vez su apoyo a un alto el fuego. Pero sin fijar plazos y reiterando su «firme apoyo al derecho de Israel a defenderse de los ataques indiscriminados con cohetes» de Hamas, al tiempo que «lo alienta a hacer todo lo posible para garantizar la protección de civiles inocentes».

En lo que es la primera crisis de Oriente Medio de su presidencia, Biden quiere evitar el riesgo político de que sus apelaciones sean ignoradas y se vean envueltas en un tablero de ajedrez que era la menor de sus prioridades.

Tanto es así que aún no ha nombrado al nuevo embajador en Israel y ha enviado al campo al asistente adjunto del secretario de Estado Hady Amr, un diplomático de nivel medio que se bajó del avión con una mochila.

Pero tiene pocas palancas sobre Israel y la suspensión de la ayuda militar no parece viable mientras Hamas siga disparando cohetes contra ciudadanos israelíes.

Después de todo, Netanyahu, que piensa en su propia supervivencia política, reiteró que las operaciones contra Hamas y su red de túneles subterráneos continuarán «mientras sea necesario», poniendo a Biden a un costado y exponiéndolo a la acusación del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de tener las «manos bañadas de sangre».

Pero la presión detrás de los bastidores continúa en ambos lados.

El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, está tejiendo una tupida red diplomática, desde la UE hasta los países árabes que apoyan a Hamas y la causa palestina.

Se mueve también el presidente francés, Emmanuel Macron, que hoy mantuvo una reunión trilateral con el rey de Jordania Abdallah II (en videoconferencia) y con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, el cual ya prometió 500 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza. (ANSA).