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Brasil entró en recesión hoy con el desplome del 9,7% del Producto Bruto Interno (PBI), el más grave desde 1996, en medio de la pandemia del coronavirus, ante lo cual el presidente, Jair Bolsonaro, prorrogó un auxilio de emergencia para la población más humilde.

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE) informó que en el segundo trimestre hubo una contracción del 9,7 % en comparación al primer trimestre de este año, pero la caída fue del 11,4 % ante el segundo trimestre de 2019.

Poco después de divulgado el informe del IBGE el presidente Bolsonaro anunció que se pagarán 4 abonos de 300 reales mensuales (poco menos de 60 dólares) hasta diciembre a decenas de millones de desocupados, trabajadores informales y madres de familia.

«Nosotros decidimos aquí, atendiendo a la economía, (y respetando) la responsabilidad fiscal, fijar el auxilio en 300 reales», declaró Bolsonaro tras reunirse con el ministro de Economía, Paulo Guedes y líderes parlamentarios.

«No es un valor suficiente, es un valor que definimos ahora, pero es un 50% superior a la Bolsa Familia», dijo Bolsonaro comparando con el programa social heredado de los gobiernos del expresidente y actual líder opositor, Luiz Inácio Lula da Silva.

Ante la crisis por el coronavirus Bolsonaro instituyó un «auxilio de emergencia» por el cual ya realizó 5 pagos de 600 reales mensuales (poco más de 100 dólares).

Varias encuestas indicaron que ese apoyo económico contribuyó en la mejora de la imagen del mandatario, cuya aprobación se ubica en la banda del 37%, la más alta desde el primer trimestre de 2019.

Ante la reducción de 600 a 300 reales del socorro económico, las principales centrales sindicales anunciaron hoy la campaña «ni un real menos», para que el subsidio estatal recupere el valor perdido.

Brasil es el segundo país más afectado por el coronavirus después de Estados Unidos, con más de 121 mil víctimas y poco menos de 4 millones de infectados.

Desde el inicio de la crisis sanitaria Bolsonaro se opuso al aislamiento social y la suspensión de las actividades económicas, acusando a los gobernadores por la baja del PBI y la suba del desempleo que llegó al 13,3 % en el segundo semestre de este año.

La caída del PBI conocida este martes afectó principalmente a la industria, que sufrió una baja del 12,3%, mientras el comercio cayó el 13% y los servicios sufrieron una merma del 9,7%.

Por su parte el ministro de Economía, Paulo Guedes, minimizó la gravedad de la recesión.

La contracción del PBI es «un sonido distante, es el sonido de la pandemia ocurrida allá atrás» cuyos efectos ya comenzaron a ser superados, aseguró el funcionario.

Guedes aseguró, asimismo, que de aquí en más, luego de la caída en el segundo trimestre, la economía inicia una fase de recuperación vigorosa en forma de letra «V».

El funcionario sostuvo que «todas las proyecciones» indican que a final de 2020 el PBI brasileño habrá sufrido una caída de entre el 4 y el 5 %, un retroceso mucho «menor» que el observado en la mayoría de los países. (ANSA).