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Estados Unidos alcanzó el jueves la mayor cantidad de infectados por coronavirus e informó de un aumento récord del número de desempleados en el país, mientras los líderes mundiales prometieron cinco billones de dólares para evitar el colapso económico mundial.

Más de 500.000 personas han contraído el nuevo coronavirus en todo el mundo, abrumando los sistemas de salud, incluso en los países más ricos, y desencadenando una avalancha de órdenes de confinamiento que han interrumpido la vida de millones de habitantes.

En Estados Unidos, más de 82.000 personas dieron positivo por la COVID-19, superando a Italia, que ha reportado la mayor cantidad de muertes, y a China, donde el virus se detectó por primera vez en diciembre en la ciudad de Wuhan.

Ante el temor de una recesión mundial, los líderes del G20 sostuvieron una reunión virtual donde prometieron un «frente unido» para combatir la pandemia, junto con una enorme inyección financiera.

«El virus no respeta fronteras», dijeron en un comunicado. «Estamos inyectando más de cinco billones en la economía global, como parte de una política fiscal específica, medidas económicas y sistemas de garantía para contrarrestar los impactos sociales, económicos y financieros de la pandemia».

También prometieron un «fuerte» apoyo para los países en desarrollo, donde el coronavirus podría golpear después de causar estragos primero en China y luego Europa.

Pero la unidad prometida por el G20 ha sido escasa hasta el momento, con China y Estados Unidos lanzándose críticas sobre la gestión de la crisis del coronavirus.

Y tanto Italia como España, que tiene la segunda cifra más alta de muertes, se opusieron a un proyecto de plan económico de la Unión Europea que consideraron demasiado débil.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, quiere una respuesta financiera «fuerte y suficiente» que despliegue «instrumentos financieros innovadores realmente adaptados a una guerra», dijo su gabinete.

Récord de contagios en Francia –

Alarmados por la rápida propagación de los enfermos en Italia, Francia ha tomado duras medidas para detener el virus y ordenó una cuarentena para su población el 17 de marzo.

Pero las 365 muertes reportadas el jueves fueron el peor balance diario en el país, y además, incluyeron la de una niña de 16 años, un caso raro de una joven que sucumbió a un virus que ha matado sobre todo a los ancianos.

«Es muy difícil estimar cuándo llegará el pico» de contagios, dijo el alto funcionario de salud francés Jerome Salomon. «Las personas que ahora están enfermas se infectaron antes de que comenzara el confinamiento».

«Ahora hay menos contacto, la gente sale menos y se infecta menos. Así que esperamos que haya menos personas enfermas la próxima semana y menos personas que vayan al hospital», dijo a los periodistas.

Con muchos hospitales desbordados, el personal médico en Italia y España se encuentra ante situaciones extremas.

«Tengo que elegir. Se está muriendo gente que se podría salvar», dijo a la AFP Sara Chinchilla, una pediatra en un hospital cerca de Madrid.

En Londres, los hospitales públicos recibían un «tsunami continuo» de enfermos graves de la COVID-19, a pesar de una cuarentena impuesta esta semana.

Y en Nueva York, el epicentro del virus en Estados Unidos, las autoridades esperan frenar el crecimiento de infectados ya que la ciudad necesita más del doble de camas disponibles en el hospital.

«Casi cualquier escenario realista superará la capacidad del sistema de salud actual», advirtió el gobernador Andrew Cuomo

Devastación económica –

La pandemia se ha convertido rápidamente en una catástrofe para la economía global.

En Estados Unidos, la economía más grande del mundo, el Departamento de Trabajo informó que 3,3 millones de personas solicitaron subsidios de desempleo la semana pasada, una cifra récord.

Las pérdidas de empleos se han extendido en todos los sectores, desde los servicios de alimentos hasta el comercio minorista y el transporte, ya que casi la mitad del país ha cerrado las empresas «no esenciales».

«Es asombroso. Solo estamos viendo los números iniciales; lamentablemente empeorarán», dijo el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, a los periodistas, estimando que medio millón de personas en la ciudad iban a perder su trabajo.

Pero Wall Street se disparó por tercer día consecutivo, recuperando las fuertes pérdidas de este mes, debido a las expectativas del mayor estímulo en la historia de Estados Unidos.

El jueves el Senado aprobó por unanimidad un paquete de dos billones que proporcionará pagos en efectivo con un promedio de 3.400 dólares para una familia de cuatro personas.

La demócrata Nancy Pelosi dijo esperar que la Cámara de Representantes, dirigida por ella, también haga lo mismo el viernes.

El presidente Donald Trump, que confía en que una economía fuerte le ayude a lograr la reelección en noviembre, ha sido uno de los pocos líderes en Estados Unidos en buscar un rápido retorno a la normalidad.

Rayo de esperanza –

El confinamiento mundial, que también se impuso a la enorme población de India esta semana, se intensificó aún más el jueves cuando Rusia anunció que suspendería todos los vuelos internacionales, mientras que el alcalde de Moscú ordenó el cierre de cafeterías, tiendas y parques.

A millones de ciudadanos de Tokio también se les ordenó quedarse en casa, solo unos días después de que la ciudad se viera obligada a posponer los Juegos Olímpicos de 2020 por un año.

Pekín limitará drásticamente la llegada de la mayoría de los extranjeros, por temor a que los casos importados le den un nuevo impulso a la epidemia.

Sudáfrica optó por el confinamiento nacional después de que sus casos superaran los 900 contagios, alrededor de un tercio de los 2.975 en todo el continente.

El impacto del virus se ha extendido mucho más allá de los trabajadores de salud de primera línea, con miles de millones confinados en sus hogares y enfrentando lo que los expertos dicen que podría ser un daño psicológico duradero.

En Italia, los miembros del clero han estado entre los más afectados. De las más de 7.500 muertes de Italia, 67 han sido sacerdotes.

Pero el hecho de que Italia y España hayan registrado tasas diarias de contagios más bajas esta semana supone un rayo de esperanza.

La Organización Mundial de la Salud calificó los números de Italia como «signos alentadores», pero advirtió que «todavía es demasiado pronto para decir si la pandemia está llegando a su punto máximo».

Un estudio del Imperial College de Reino Unido ofreció una sombría predicción al considerar que 1,8 millones de personas podrían morir en todo el mundo este año, incluso con una acción rápida para detener el virus.