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EL MUNDO: Río, intervención militar y desempleo record

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Río de Janeiro amaneció con tiroteos en una favela adonde ingresó el Ejército, en uno de los primeros operativos tras la intervención militar de ese estado, sumergido en una crisis de seguridad que se mezcla con el temor en las barriadas pobres y la disparada del desempleo.

El operativo con tropas militares y policías se inició en las primeras horas de este viernes al cumplirse una semana desde que el presidente Michel Temer anunció la intervención militar de la seguridad de Río de Janeiro.

El general Walter Souza Soares Netto, jefe del Comando Militar del Este, es el nuevo responsable de la policía carioca así como del desplazamiento de tropas realizado este viernes.

Según un análisis del portal Infomoney la decisión de Temer puede favorecer su imagen ya que el público desea una respuesta drástica a la falta de seguridad en Río, situación que se repite en varios estados.

La seguridad, de acuerdo con ese comentario, es un tema que tiende a ocupar un lugar destacado en la agenda de las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre.

Con esta intervención también ganó presencia el ministro de Defensa, Raúl Jungmann, quien considera plausible que la militarización de Río de Janeiro haga que el narcotráfico se repliegue o, incluso, migre a otras provincias.

Este viernes hubo tiroteos cuando ingresaban las tropas a la favela Vila Kennedy, comunidad que cuenta con una Unidad de la Policía Pacificadora (UPP).

Cerca de 3,2 mil efectivos fueron movilizados en la ocupación de Vila Kennedy, Corea y Vila Alianza, tres favelas ubicadas en la zona oeste de la Ciudad Maravillosa. El miércoles pasado fue asesinado el subjefe de la UPP de Vila Kennedy, el teniente de la policía Guilherme Lopes da Cruz.

El control militar de la seguridad carioca ocurre en el contexto de una crisis de las UPPs, las cuales se instalaron en más de 30 favelas a partir de 2008, con el objetivo, no alcanzado, de erradicar a los narcotraficantes.

Pero mientras algunos observadores estiman que la intervención militar de Río tiene la aprobación buena parte de la opinión pública, ese apoyo no se repetiría con igual peso en la población de las favelas.

Noemy Farneze, vecina de Ciudad de Dios, una comunidad del oeste carioca, expresó cuestionamientos a la presencia de tropas.

Es una «sensación de opresión, es una sensación de violación de nuestros derechos cuando se permite que los militares entren a nuestras residencias» para realizar allanamientos, dijo Farneze.

«No hay relaciones entre la población y las fuerzas de seguridad, nosotros pedimos salud y nos mandan el Caveirao (carro blindado, NDR)», agregó Farneze al sitio de noticias UOL que hoy publicó un artículo basado en entrevistas a personas que viven en comunidades humildes.

«Es más efectivo invertir en programas sociales para la juventud de las favelas (…) que la intervención militar», comentó David Gomes, un estudiante que vive en el Complejo do Alemao, en el norte carioca.

Un informe reciente del Instituto Pereira Passos consignó que el 22% de la población de Río de Janeiro, 1,4 millones de personas viven en favelas.

Silvia Ramos, investigadora del Centro Estudios de Seguridad y Ciudadanía, considera que la militarización de las favelas es una opción «problemática» y que la solución a los problemas de seguridad debe tener en cuentas a las variables «sociales y económicas».

Posiblemente sea en las favelas donde se sintió con más intensidad la crisis económica que enfrentó Río de Janeiro, donde aún se padecen las consecuencias de los años de recesión que afectaron a Brasil en 2015 y 2016.

Por otra parte el número de personas sin empleo en Río ascendió a 1,2 millones a fines del año pasado, informó hoy el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), lo cual significó un salto del 157% ante el desempleo registrado en 2014 cuando había 494 mil ciudadanos sin trabajo. (ANSA).