La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) acompañan y apoya el accionar del Ministerio de Agroindustria en el conflicto suscitado con la empresa Monsanto por la metodología de control de semillas con nueva tecnología.

Es lamentable que se haya llegado a esta situación, en donde el sentido común no pudo alumbrar el dialogo, que estuvo siempre ensombrecido por la intransigencia de no dejar sin efecto una cláusula.

En estos años de enredo, los productores representados por CARBAP siempre expresaron la necesidad del pago de la tecnología en la bolsa de semillas, y no en el grano. Algo que pretendía de manera unilateral la empresa.

Nunca desde CARBAP se expresó la negativa a remunerar y reconocer la tecnología aplicada en la semilla, sino todo lo contrario, pero a un precio justo y con una metodología acorde a las leyes vigentes.

Es irrisorio que la fiscalización no sea llevada por el organismo competente –el INASE- y busque ser llevada adelante con instrumentos privados, sin normas ni homologación gubernamental, tal como la empresa pretendía.

Y es más increíble, que nuestro principal comprador de soja –China- requiera un certificado de Bioseguridad expedido por la empresa que género el evento y no por el organismo competente del Gobierno Nacional.

La decisión del Gobierno Nacional de impulsar la resolución 140/2016 es el puntapié inicial para empezar a ordenar este conflicto que sin duda se cerrara cuando se alcance una remozada Ley de semillas, la cual deberá discutirse y consensuarse entre todos los actores del sector.

Desde CARBAP apoyamos el accionar del Ministro de Agroindustria Ricardo Buryaile en este conflicto que se arrastra desde la anterior administración, la cual no pudo o no quiso resolver.