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EL MUNDO: Repercusiones por el acuerdo EEUU e Irán

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El presidente iraní, Hasán Rohaní, ha dicho satisfecho que todos los que se mostraron escépticos sobre el acuerdo nuclear “se equivocaron”.

Para Rohaní, la entrada en vigor del histórico pacto y el inicio del levantamiento de las sanciones, por parte de la Unión Europea y Estados Unidos, abren un nuevo y feliz capítulo en las relaciones entre Irán y el mundo.

(Día de la implementación. Doy gracias a Dios por esta bendición y me inclino ante la grandeza de la paciente nación de Irán. ¡Felicidades por esta gloriosa victoria!)

“El acuerdo nuclear es de hecho una de las páginas doradas de la historia del país. Durante estas negociaciones hemos logrado hacer que las grandes potencias reconozcan nuestros derechos nucleares. Todo el mundo está contento con el acuerdo, excepto los sionistas, belicistas, los que provocan la división entre los musulmanes y los radicales en Estados Unidos”, ha declarado Rohaní.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha señalado que de no ser por Israel, “Irán tendría ya armas nucleares”. También ha advertido de que el levantamiento de las sanciones internacionales dará más fondos a Teherán para financiar el terrorismo.

Israel advierte de que Irán «tendrá ahora más medios para sus actividades terroristas»

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, interpreta una vez más -con resignación o no- el papel de «aguafiestas» entre los aplausos generalizados ante el histórico acercamiento entre Irán y la comunidad internacional. Lo hizo en julio tras la firma del acuerdo sobre su plan nuclear en Viena y lo hace ahora con el anuncio del levantamiento de las sanciones al régimen del Ayatolá Ali Jamenei.

Papel que le ha llevado a un enfrentamiento sin precedentes con el gran artífice de la vía negociadora con Teherán, el presidente estadounidense, Barack Obama.

Papel que comparte con países suníes del Golfo Pérsico -liderados por Arabia Saudí- que temen que, sin las cadenas que suponían las draconianas sanciones,su enemigo persa se convierta en una potencia militar, económica y regional.

«Israel continuará vigilando y alertando ante cualquier violación de Irán ya sea en el acuerdo nuclear como en el acuerdo sobre sus misiles balísticos y el terrorismo. Incluso tras la retirada de las sanciones, Irán no ha renunciado a su aspiración por tener armas nucleares y continuará socavando la estabilidad en Oriente Próximo y propagando terrorismo en todo el mundo», afirma Netanyahu.

Según él, «Irán tendrá ahora más medios para invertir en sus actividades terroristas y agresiones en la zona y el mundo. Israel está preparada ante cualquier amenaza».

«Nuestra política sigue siendo no permitir que Irán tenga armas nucleares. Israel seguirá alertando ante cualquier actividad negativa de Irán y hará lo que sea necesario para defenderse», avisa. Pese a estas palabras, un ataque aéreo israelí contra las instalaciones nucleares iraníes es una posibilidad remota desde la firma rubricada en Viena.

Antes las críticas internas sobre su «fracaso en el frente iraní», Netanyahu responde: «Si no fuera por nuestros esfuerzos para implementar sanciones y evitar su programa, hace tiempo que Irán tendría armas nucleares«.

Por otro lado, Teherán siempre ha defendido que su proyecto nuclear es pacífico denunciando que Israel es una potencia nuclear.

Israel, mero observador

Tras centrarse en la lucha secreta y pública contra el proyecto nuclear e intentar boicotear el acuerdo, la función de Israel en estos momentos será observar (Mosad) e intentar reconstruir los puentes quemados con la Casa Blanca.

En declaraciones recogidas por EL MUNDO, el ex ministro de Finanzas y líder del partido opositor centrista Yair Lapid, añade: «La comunidad internacional premia a un país que amenaza la existencia de Israel, niega la existencia del Holocausto, desestabiliza Oriente Próximo, mantiene bajo su yugo a su propio pueblo, ejecuta homosexuales, contradice los valores democráticos y apoya el terrorismo en todo el mundo». Según él, «el levantamiento de sanciones refuerza a Hizbulá y el régimen de Asad«.

El analista militar del diario ‘Yediot Ajaronot’, Alex Fishman, destaca «el rotundo fracaso diplomático de Israel que no supo convencer al mundo y en especial a Occidente de que el potencial de la amenaza iraní sobre Israel y la estabilidad regional va más allá de su proyecto nuclear».

«Pronto fluirán enormes cantidades de dinero a Irán. La industria armamentística iraní invierte entre 2 y 3 mil millones de dólares anuales en decenas de fábricas. Cuando se levanten las sanciones, se triplicará la inversión para renovar el ejército iraní y sus armas llegarán a todas las esquinas de la zona: Hizbulá en el Líbano, Hamas en Gaza y los hutíes en Yemen», escribe.

Los dos primeros grupos son «el problema» de Israel mientras el tercero, también apoyado por Irán, es básicamente de Arabia Saudí. Por éste y otros motivos, en Israel se enfatiza que Riad y sus aliados también se oponen al acuerdo y al fin de las sanciones a Irán. Es también un elemento fundamental en la lucha entre el bloque suní liderado por los saudíes y el chií guiado por Teherán.

Los analistas israelíes admiten que, gracias al acuerdo, Irán reduce su número de centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio (20.000 a 6.000), tardará más en conseguir una bomba atómica (doce meses como señala el propio jefe de la diplomacia norteamericana, John Kerry, en lugar de tres), y que su plan nuclear entra en una nevera de diez años. Pero también advierten que puede ser descongelado en el momento que lo decida el régimen iraní mientras se consolida a nivel interno y se dispara su proyección económica y militar.