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Por Horacio Castelli

Nuestra ciudad tiene varias deudas pendientes y debería comenzar a pagarlas para el bien de nosotros (los habitantes) y para quienes nos quieran visitar o elegirla para vivir.

Debemos comenzar a definir nuestra orientación económica y social con vistas al futuro: “Podemos” ser una ciudad turística, agropecuaria, portuaria e industrial.

¿Qué somos? Un híbrido que no termina de definirse y que provoca una inmensa pérdida de oportunidades.

En la década del ’70, se produjo un boom inmobiliario sin precedentes en ciudades de la provincia y una inmigración fenomenal que hizo crecer a Necochea de forma exponencial.

La concreción del Complejo Nuevo Casino como se lo denominó en ese momento contribuyó a cristalizar este crecimiento importante de la ciudad que se convirtió después de Mar del Plata en la ciudad turística por excelencia superando ampliamente a Carlos Paz con la llegada de numerosos espectáculos artísticos que tenían su base aquí y luego realizaban giras por el resto de las ciudades.

¿Hoy por hoy? Absolutamente al revés. No contamos desde hace años con ningún espectáculo que tenga su base en Necochea, solo nos visitan los días que no actúan en otras ciudades. Esto es solo un ejemplo de la debacle que ha sufrido nuestro balneario en detrimento de otras ciudades que han avanzado aún con muchos menos atractivos naturales o artificiales.

Vamos por parte

El puerto. Se ha convertido en presa de cuanto político desea tener un buen sueldo y asegurarse un pasar tranquilo aunque sus capacidades no lo habiliten para ejercer la presidencia del ente portuario.

Hemos perdido presencia internacional donde están los negocios que pueden generar un crecimiento importante del puerto y los avances que significaron la extensión de la escollera sur y la profundización del canal de acceso no fueron aprovechados convenientemente.

Industria. El Sector Industrial Planificado, es una suma de galpones que esconden una inercia que no llega a concretar ningún puesto de trabajo genuino ni la llegada de ninguna empresa nueva y solamente se ha convertido en un sector de reubicación de firmas ya existentes.

El actual gobierno municipal muchas veces en sus comunicados oficiales habló de Parque Industrial. Una falacia.

Agro. Se ha dejado al azar de las decisiones particulares o a lo sumo de las instituciones que representan a los productores las políticas del sector en nuestro distrito. No se cumplió con la palabra de crear una Secretaría de Agricultura y Ganadería. Recién después de muchos años se está creando la Comisión Vial para que el arreglo de los caminos vecinales esté a cargo de quienes saben sobre el tema.

Más allá de que las políticas más profundas son resorte de los gobiernos nacional y provincial, desde el ámbito municipal hay medidas concretas que se pueden tomar:

  • Favorecer los remates ferias en el predio de la Sociedad Rural lo que movería a la apertura de casas consignatarias
  • Traspasar nuevamente el manejo de los Semovientes, sellos que se necesitan para mover los animales a la órbita de la Sociedad Rural para darle un ingreso que ayude a sus finanzas.
  • Políticas de incentivos en tasas municipales para la apertura de sucursales de casas consignatarias, transporte, logística.
  • La creación de la Secretaría de Agricultura y Ganadería con sus respectivas direcciones para que los expertos puedan crear los instrumentos necesarios para una mejor política agropecuaria en el distrito.

Turismo. El fracaso del Nuevo Frente Costero es la síntesis de una política errática y destructiva de lo que se había realizado en años anteriores. La permanencia en el cargo de Armentía y Bergara a pesar del absoluto fracaso de sus gestiones al frente de la Secretaría de Turismo y la Dirección de Marketing, respectivamente. No se ha realizado un proyecto que contemple la utilización adecuada del Parque Miguel Lillo, la ribera del Río Quequén sigue desamparada, no hay una decisión adecuada de limpiar la ciudad, de crear atractivos a partir de la inversión (local o foránea) y todo lo que se ofrece es de hace muchos años atrás y deteriorado por el paso del tiempo y la no renovación por falta de políticas claras.

Deudas de hoy y de muchos años, que hacen de Necochea un destino incierto en lo turístico, imposible en lo industrial, deficitario en lo agropecuario y errante en lo portuario.

Podemos ser… pero no somos.