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felicidad

Se desarrolla en Brasil un congreso mundial para que las naciones midan la alegría de vivir y las sonrisas de su gente, en vez del dinero.

Expertos de todo el mundo participan de un congreso mundial que se desarrolla en Brasil este fin de semana para debatir sobre la Felicidad Interna Bruta (FIB), un nuevo concepto que intenta medir la riqueza de las naciones por la felicidad de la gente, por la alegría de vivir, por las sonrisas y no por el dinero, como lo hace el «todopoderoso» Producto Interior Bruto (PIB).

El V Encuentro Mundial sobre Felicidad Interna Bruta se realiza, desde el viernes y hasta el próximo lunes, en la ciudad brasileña de Foz de Iguazú donde además de economistas, también psicólogos, antropólogos y sociólogos buscan dar un impulso al concepto del FIB, aparentemente tan obvio como revolucionario y, de paso, tratar de poner en evidencia las carencias del PIB.

«El PIB no sirve más. Mide la guerra, los desastres y los accidentes. Necesitamos una alternativa que incluya el desarrollo sostenible y el bienestar de la gente», dijo a la agencia EFE la psicóloga estadounidense afincada en Brasil Suzan Andrews, convertida en embajadora de la FIB en el país sudamericano.

En concreto, los factores que componen la FIB son nueve: el bienestar psicológico (el optimismo y la autoestima), la salud, la cantidad de tiempo libre para el ocio, la vitalidad comunitaria, educación, cultura, medioambiente, implicación en asuntos de la vida política y nivel de vida.

El FIB, un bien budista.

Es en Bután, un estado budista situado en las faldas de la cordillera del Himalaya, donde se buscó hace más de 30 años abrir paso al concepto de Felicidad Interna Bruta por el entonces rey Jigme Singya Wangchuck quien percibió que la concepción de desarrollo como la mera acumulación de bienes materiales se diferenciaba de sus valores culturales.

El actual primer ministro de Bután, Lyongpo Jigme Thinley, también estuvo en Foz de Iguazú para explicar cómo en su país se introdujo la FIB en la Constitución democrática, recientemente aprobada. «Cada programa, cada política o proyecto debe tener ahora algún valor en FIB», dijo Thinley, que también destacó que eso se plasma en medidas como tener un Ministerio del Bienestar Psicológico.

«A lo largo de los siglos, la felicidad fue relegada por los intereses privados. Pero no podemos ser felices como seres individuales cuando alguien sufre a nuestro alrededor», subrayó. «La verdadera felicidad llega de una profunda sensación de satisfacción, pero los ricos sólo tienen el placer fugaz de cómodas posesiones», agregó al tiempo que habló del ser humano como «animal económico» víctima del «consumismo en la catedral del mercado».

La FIB hace énfasis en el cuidado del medioambiente, algo que el primer ministro explicó preguntándose «cómo podemos ser felices si sabemos que nuestro estilo de vida hará que las nuevas generaciones tengan que enfrentarse a desafíos tan grandes para sobrevivir».

«Ha llegado la hora de tomar, de desarrollar y adoptar una definición del bien y del crecimiento más verdadera y humana. Necesitamos redefinir qué es la prosperidad. La felicidad es algo muy serio», concluyó.