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Martín Ríos tendrá hoy la oportunidad de pronunciar las últimas palabras y luego los jueces darán a conocer su veredicto en el proceso que se le sigue por matar a Alfredo Mercenac y herir a otras seis personas en plena calle. Mientras que el fiscal pidió perpetua, la mayoría de los peritos y la defensa insisten que es inimputable.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 12 dará a conocer hoy su veredicto en el juicio al denominado «tirador serial de Belgrano», Martín Ríos, y la clave del fallo será si lo declaran inimputable, como solicitó su defensa y opina la mayoría de los peritos, o lo condenan por el crimen del joven Alfredo Marcenac como pidió el fiscal.

La audiencia se reanuda a las 9 en el edificio judicial de Lavalle 1171, con la oportunidad de que Ríos pronuncie sus últimas palabras -se estima que se negará a hacerlo-, y luego se pasará a un cuarto intermedio hasta que el tribunal dé a conocer el veredicto, sin los fundamentos.

Los jueces Ana Dieta de Herrero, Carlos Bruno y Alfredo Rizzo Romano deberán definir finalmente y luego de haber escuchado a 17 peritos oficiales y de parte, si Ríos pudo o no comprender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones en los cuatro ataques a balazos que se le imputan.

En su alegato del lunes, el fiscal del juicio Carlos Giménez Bauer sostuvo que si bien Ríos padece un trastorno de la personalidad, esa patología no lo hace inimputable y solicitó la pena de reclusión perpetua o, subsidiariamente, en caso de que lo declaren inimputable, que permanezca de por vida en un Neuropsiquiátrico.

Giménez Bauer comparó a Ríos con un violador serial que en su caso, en vez de violar, «mata por placer» y descalificó duramente en su alegato a todos los peritos que consideraron que el acusado padece una esquizofrenia que lo hace inimputable.

El fiscal pidió la máxima pena del Código Penal al considerar a Ríos autor de los delitos de homicidio agravado por ser cometido por placer -la misma calificación que había usado la jueza de instrucción de la causa María Fontbona de Pombo-, en concurso real con 11 tentativas de homicidio y portación ilegal de arma atenuada por ser legítimo usuario.

Por su parte, los defensores de Ríos, Ángel Ramallo y Augusto Coronel no cuestionaron nunca la materialidad ni la autoría de su cliente en los hechos, pero argumentaron que es un enfermo mental que debe ser declarado inimputable.

Si bien su abogado Carlos Corvo Dolcet no pudo alegar por un error técnico de su anterior letrado, los padres de la víctima, Adrián Marcenac y Mónica Bouyssede, están convencidos de que Ríos es un simulador.

Los Marcenac sostienen que el tirador fue entrenado para que la Justicia lo declare esquizofrénico y sostienen que en realidad padece un Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) que no lo hace inimputable.

La salud mental de Ríos (30) fue el eje del juicio y de los 12 peritos oficiales -8 de Capital Federal y 4 de provincia de Buenos Aires-, que desfilaron ante el TOC 12, 10 coincidieron en que Ríos padece una esquizofrenia por la que no pudo comprender la criminalidad de sus actos ni dirigir sus acciones y que es tan peligroso que debe estar internado en un psiquiátrico.

Sólo dos psicólogas del Cuerpo Médico Forense que lo entrevistaron en una sola oportunidad y los tres peritos de la querella de la familia Marcenac fueron los que hasta el momento aseguraron que el acusado no es un psicótico.

Si bien el fiscal de la causa, Mariano Solessio, había solicitado en diciembre de 2008 que Ríos sea sobreseído por inimputable, la revisión de ese dictamen por el fiscal de Cámara Fabián Céliz hizo que el caso fuera elevado a este juicio oral para que un tribunal escuche a todos los peritos y defina si es o no imputable.

El joven llegó al juicio acusado del homicidio de Marcenac (18), ocurrido el 6 de julio de 2006 en avenida Cabildo al 1700, cuando disparó al menos 9 balazos con su pistola Bersa Thunder calibre 380 y además de asesinar al estudiante hirió en esa oportunidad a otras seis personas.

Los otros tres ataques a balazos en el barrio de Belgrano que le imputan son contra un colectivo de la línea 67 donde hirió a dos personas, contra una confitería donde baleó a una chica de 17 años y contra un tren en movimiento donde no hubo heridos.

Ríos fue detenido de casualidad el 14 de julio de 2006 en la localidad bonaerense de Munro, partido de Vicente López, cuando portaba la pistola con la que ocho días antes había cometido el crimen de Marcenac.

Un tribunal de San Isidro que debía juzgarlo por la portación ilegal de esa pistola, declaró a Ríos inimputable al ser evaluado durante un mes en el Neuropsiquiátrico de Melchor Romero.

Por Adrián Marcenac

Ayer hemos escuchado los alegatos en el juicio oral que se está llevando a cabo al asesino de nuestro hijo. A pesar de la conmoción que nos ha provocado la jornada de la fecha, queremos compartir con Uds. algunas apreciaciones de los alegatos que hemos escuchado. Como ya hemos relatado en otras ocasiones, por nuestra parte, estábamos impedidos de alegar, por un error técnico que cometió el primer abogado que tuvimos. Por eso dependíamos de la argumentación que hiciera la fiscalía. En este sentido, nos sentimos profundamente satisfechos por el desempeño del Fiscal en el día de hoy. No sólo porque pidió la RECLUSIÓN PERPETUA para el asesino Martín Ríos por “homicidio agravado por placer”, sino porque demostró que los peritos de parte del asesino e inclusive algunos de los peritos del Cuerpo Médico Forense, “idearon una supuesta esquizofrenia”, para que el asesino quedara sin condena. El Fiscal expresó claramente que no se arribó a este diagnóstico, sino que se construyó el diagnóstico, se inventó la esquizofrenia. Señaló que esos diagnósticos no están suficientemente probados ni en la primera ni en la segunda pericia médica, agregando que los informes periciales se fundaron en los dichos del imputado (que en general se negó a declarar) y en las pericias medicas de años anteriores a los hechos, cuando lo internaron por consumo de drogas (tema que no fue tomado en cuenta por ninguno de los peritos). En esas pericias además se lo diagnosticó como un trastorno antisocial de la personalidad y trastorno esquizoide, que NO ES UNA ESQUIZOFRENIA. El Fiscal consideró poco serio y sin fundamentación la opinión de los peritos, cuando dicen que “No podemos expedirnos acerca de la motivación de la conducta, ya que el paciente no habla de ello, por lo tanto nos vemos obligados a deducir una motivación patológica…”. En su alegato analizó también el ACCIONAR CONCRETO del asesino en cada uno de los cuatro hechos cometidos y dijo que Martín Ríos actuó con frialdad, meditando sus acciones, huyendo del lugar de los hechos y que usó balas talladas para hacer más daño a sus víctimas. Sostuvo el Fiscal que el asesino COMPRENDIÓ lo que hacía, que estaba transgrediendo las normas (por esa razón huyó) y que actuó motivado por el PLACER DE MATAR, por el odio que siente hacia el resto de las personas.  Asimismo agregó que pide reclusión perpetua porque el asesino Martín Ríos es altamente peligroso y que no puede estar libre bajo ninguna circunstancia. Expresó también ante el Tribunal su temor de que, si se lo declara inimputable, en un tiempo no muy lejano por efecto de la medicación, algunos peritos lo consideren estable y lo dejen volver a su familia. En ese caso volverá a matar.

Por su parte la única argumentación de la defensa fue el “peso de la cantidad”. El abogado de Ríos sostuvo que si la mayoría de los peritos del cuerpo médico forense, con algunas salvedades,  dicen que es esquizofrénico, entonces debe serlo. No pudo justificar cómo los informes de la Unidad 20 del Borda, que lo analizaron diariamente en julio y agosto/2006, dicen que SIMULA y que tiene un trastorno esquizoide de personalidad (pero no es esquizofrénico). Tampoco pudo justificar cómo dos psicólogas, también del Cuerpo Médico Forense, en la última pericia realizada al asesino Martín Ríos en nov/2008, dijeron que no es esquizofrénico  y que pudo COMPRENDER lo que hizo al momento del hecho.

Después de haber escuchado estos alegatos, nos viene a la mente una y otra vez la imagen de Fredy. Y recordamos una fábula que bien puede aplicarse para este caso que nos toca vivir:

Es la fábula de un rey  que  había contratado a unos sastres para que le hicieran el mejor traje del reino. Los sastres le hicieron creer que le habían hecho un traje invisible, que sólo los “tontos” no lo podían ver. Ningún colaborador del monarca se animaba a decirle que estaba desnudo porque no querían aparecer como tontos frente a tan famosísimos sastres.

Así el Rey paseaba desnudo por su palacio luciendo su traje invisible, el más hermoso del mundo. Un día, mientras paseaba delante del pueblo, un niño lo descubre y grita: “¡El Rey está desnudo!”. Recién entonces el rey se mira y descubre la verdad: había sido engañado.

En este juicio, después de haber escuchado los testimonios de días pasados y los alegatos del día de hoy, nos surge decir “Sres. el rey está desnudo”, o lo que es lo mismo, el asesino Ríos es imputable. Terminemos con la farsa de “expertos y obsecuentes”. El engaño por más que sea sostenido por miles de personas, o por varios expertos muy expertos, no deja de ser un engaño. Y la verdad, por sencilla que sea, es la verdad y debe ser defendida. No vaya a ser cosa que dentro de pocos años, escuchemos de nuevo que el “tirador de Belgrano” mató a otra persona, por no haber hecho hoy lo que la Justicia debe hacer.

La sentencia para el asesino Ríos será el día miércoles 1° de julio. Esperamos y rogamos que el Tribunal sea justo con su decisión. “El rey ha quedado desnudo”. La verdad respecto del asesino es clara y la responsabilidad en la muerte de Alfredo es innegable.