Nacionales

IDESA: Cae la inversión extranjera directa en argentina

Sharing is caring!

idesa

Material enviado por el Lic. Jorge Mancuso

En la última década se observa un fuerte crecimiento de la inversión extranjera directa en Brasil, Chile y Uruguay. Es notable cómo gobiernos de centroizquierda son capaces de generar condiciones para el ingreso masivo de capitales externos, liberando recursos nacionales para el desarrollo de infraestructura e inversión social. La Argentina, en la dirección contraria, repele el ahorro externo e incentiva la fuga del interno. Como consecuencia, se distraen fondos públicos para el salvataje de empresas privadas reduciendo las posibilidades de desarrollo social.

La CEPAL difundió las estadísticas referidas a inversión extranjera directa en la región de América Latina. Se trata de un indicador muy importante porque, a diferencia del capital financiero que es más volátil y especulativo, en la inversión directa generalmente subyacen la construcción y compra de edificios y fábricas, la incorporación de avance tecnológico, innovación y desarrollo, y nuevos conocimientos provenientes de países desarrollados.

Resulta interesante observar la dinámica que muestra la entrada de capitales productivos extranjeros en la región del Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) y Brasil tomando como referencia dos períodos recientes. Por un lado, el que va desde 1993 a 1998, cuando en Argentina, Uruguay y Brasil se realizan las reformas de mercado y en Chile la transición democrática. Por el otro, el que va desde 2004 a 2008 cuando los cuatros países, luego de enfrentar la crisis de comienzo de siglo, eligen democráticamente gobiernos con tendencias ideológicas de centroizquierda.

Entre ambos períodos el flujo total de inversión extranjera directa en los cuatro países aumentó en un 76%, desde aproximadamente U$S 25.000 millones promedio anual a U$S 44.000 millones. Según la CEPAL este incremento entre ambos períodos de U$S 19.000 millones se distribuyó de la siguiente manera:

  • Brasil recibió U$S 12.150 de los $19.000 millones, incrementando su participación en el total del flujo de inversión extranjera que llega a la región desde el 57% al 60%.
  • Chile recibió U$S 6.500 de los $19.000 millones, incrementando su participación en el total del flujo de inversión extranjera directa desde 16% al 24%.
  • Argentina, en cambio, perdió U$S 650 millones, disminuyendo su participación desde 24% al 13% en el total de inversión extranjera directa que llega a la región.

Sin perjuicio de los matices, los datos de la CEPAL señalan que la región viene desplegando con éxito una deliberada estrategia de seducción a la inversión extranjera directa. Dentro de este marco, la Argentina es la excepción ya que está recibiendo menos inversión que hace una década. Esto surge con mucha claridad cuando se compara con Uruguay que multiplicó por 7 el flujo de ingreso de inversión externa (pasó de U$S 150 millones anuales entre 1993 y1998 a U$S 1.000 millones entre 2004 y 2008).

Una parte importante del aumento de la inversión extranjera directa en Uruguay está en el sector de la industria papelera. Uruguay optó por favorecer que los privados extranjeros inviertan en el desarrollo papelero lo que le permitió liberar recursos internos para que el Estado se concentre en funciones indelegables y de muy alto impacto para el desarrollo social. Por ejemplo, la inversión en infraestructura económica y social, el aumento de gastos corrientes para financiar transferencias de ingresos hacia los más pobres y las mejoras en calidad educativa. La Argentina adoptó el camino inverso al desalentar la inversión privada en general y especialmente la extranjera. El vacío que genera la falta de inversión se trata de suplir apropiándose de los ahorros previsionales para usarlos en el salvataje de empresas privadas. Coincidentemente, uno de estos casos se da en la industria papelera.

La inversión extranjera tradicionalmente ha dado motivos para la controversia ideológica. Sin embargo, no es fácil explicar por esta vía el aislamiento al que ha ingresado la Argentina dentro de los flujos internacionales de inversión extranjera directa. Prueba de ello es que gobiernos de la región con antecedentes mucho más identificados y orientados hacia la centroizquierda que los de la Argentina aplican estratégicas agresivas y eficaces para insertarse dentro de las lógicas y reglas que prevalecen en el capitalismo internacional.

Las consecuencias negativas para el desarrollo social de autoexcluirse de los flujos del capital extranjero son muy claras. Por ejemplo, en Uruguay la inversión extranjera apoya el desarrollo productivo y el Estado se concentra en invertir en calidad educativa. En Argentina, al repeler la inversión extranjera, el Estado terminó por apropiarse de los ahorros previsionales para destinarlos a salvar a empresas privadas, obviamente a costa de abandonar responsabilidades indelegables como la calidad educativa. El resultado es que Uruguay tiene una industria papelera mucho más moderna y pujante y, a su vez, superó en el 2006 a la Argentina en calidad educativa.

2009-06-07-informe-nacional