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LOBERÍA: Lauga, Ibarbia y Bove, los tres acusados de agredir a Scioli

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El jefe distrital, capitán Walter García, y su segundo, Guillermo Ortega, recibieron durante la madrugada la novedad de que habían sido removidos. A esa hora, cientos de vecinos celebraban frente a la comisaría la liberación de Joaquín Ibarbia, Rafael Bove y Guillermo Lauga, detenidos cuando sortearon el cordón policial y llegaron muy cerca de Scioli.

«Fuimos a expresarles en la cara nuestras disidencias con un modelo que destruyó al campo», contó Ibarbia, de 61 años, propietario de campos en la zona. Ninguno de ellos reconoce haber lanzado huevos. «Si voló alguno, pedimos disculpas», dijo Lauga, de 31. Quien haya sido, tuvo puntería, y hoy todos afrontan las consecuencias. «No me resistí porque no hice nada, pero los policías venían como hormigas», relata Bove, un consignatario de hacienda de 27 años. Los tres están acusados de haberse resistido a la autoridad y de haber infringido el Código de Faltas. El fiscal de Necochea, Diego Álvarez, los citó para mañana. Cuentan que irán, pero no declararían.

Con énfasis rechazaron ser militantes de Unión-Pro, como dijo ayer Scioli. Bove es hijo de un directivo de la Federación Agraria y niega ser militante político. Los otros dos son miembros de la Sociedad Rural. Ibarbia reconoce haber estado afiliado a la Ucedé; Lauga admite que se ofreció como fiscal para el partido de Francisco de Narváez y para la UCR. «Lo hice como deber cívico, con la condición de no afiliarme», aseguró. En Unión-Pro ratificaron que ninguno de ellos pertenece a sus filas.

Cecilia Otamendi, presidenta de la Sociedad Rural de Lobería, dijo que la entidad rechazó la invitación del intendente kirchnerista, Hugo Rodríguez, para participar del acto con Scioli. «No venía por gestión, sino a hacer política. Ahora quieren salpicar a la Sociedad Rural y la oposición», dijo. La entidad rechazó «todo acto de violencia» y acusó a Rodríguez de tener «una actitud complaciente» ante la «destrucción sistemática del sector».

El intendente también se mostró firme: denunció «una violencia e intolerancia propias de otros tiempos» y defendió el despliegue policial. «Hubo estudios del área de inteligencia, y lo ocurrido confirma que el clima tenso previo no era una suposición», dijo.