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Desde el Soeme ratificaron que la retención de tareas comenzará el lunes 14 de julio. Existen sospechas por el supuesto reparto discrecional de Urpes en la dirección de Escuelas bonaerense. Los auxiliares son el sector más postergado. Exigen respuestas a las autoridades provinciales.

Los auxiliares de la educación bonaerense siguen en pie de lucha. Y ayer desde el gremio Soeme, que reclama una urgente bonificación salarial de $ 300, confirmaron que los días 14, 15 y 16 de julio realizarán una nueva retención de tareas.

La medida de fuerza fue decidida durante un plenario de secretarios regionales del gremio Soeme de la provincia de Buenos Aires, y alcanzará la suspensión del servicio de higiene, cocina y comedores. En la Provincia hay unos 8.800 establecimientos educativos, donde los alumnos reciben alimento.

“Soeme garantizará el respaldo gremial a todos los trabajadores auxiliares de escuelas que se sumen a identifiquen con la metodología del reclamo sindical”, se consignó a través de un comunicado, firmado por Susana Laburu, secretaria Adjunta del Soeme, Delegación Provincia de Buenos Aires.

Agregó: “Reclamamos la compensación salarial de 300 pesos en concepto de Urpes para todos los trabajadores, pedido que hasta la fecha ha sido desestimado por Educación. Asimismo, esta retención total de tareas en los lugares de trabajo, se reanudará, de no obtener las respuestas urgentes y necesarias al reclamo gremial, la semana del 21 al 25 de julio inclusive, previa al receso invernal”.

Según distintas fuentes consultadas, existiría un marcado reparto discrecional de viáticos y Urpes dentro de la cartera educativa, que llevarían a que haya una notable diferenciación entre los haberes que perciben los auxiliares y otros sectores de la administración pública.

Las primeras medidas de fuerza, que se realizaron lunes y martes, registraron picos de adhesión superiores al 95%. Así, se vieron afectados los servicios de higiene, limpieza y portería en escuelas como también los comedores escolares que en no pocos casos permanecieron cerrados durante las dos jornadas de protesta.

Si las autoridades continúan sin darle respuesta al reclamo de este sector, el plan de lucha sindical se profundizará hasta llegar a afectar seriamente el dictado de clases en toda la Provincia.

“En muchas escuelas los directivos reemplazaron las comida que hacen los auxiliares con sanwichs de jamón y queso, que difícilmente cumplan con los requerimientos nutricionales que se requieren para alimentar a los chicos”, dijo Laburu. Y reiteró que la llave para resolver este conflicto está en manos de las autoridades bonaerenses.