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Por: Catriel López Acosta*

Expertos de la Facultad de Agroindustrias de la Universidad Nacional del Nordeste están desarrollando una tecnología para optimizar la obtención de carbón vegetal sin dañar al medio ambiente.

Con la doble intención de incrementar la producción industrial de carbón vegetal y reducir los niveles de contaminación, investigadores de la Facultad de Agroindustrias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) están desarrollando un proyecto interdisciplinario para aplicar en Chaco.

La tecnología prevista para ofrecer al productor carbonero suma al proceso de pirolisis (destilación seca de la madera), la utilización de hornos metálicos, donde los gases generados para producir el carbón vegetal son reutilizados. Así, el consumo de energía disminuye mientras se evita la liberación de sustancias contaminantes al ambiente.

En gran parte del mundo, el carbón vegetal que se obtiene a partir de la combustión incompleta de la madera sigue siendo un biocombustible empleado para la cocina, la calefacción, la luz y la industria. Se consigue con un proceso termoquímico que puede ser por combustión, pirolisis o gasificación.

La principal diferencia entre el carbón vegetal y la madera es que el primero presenta mayor contenido de carbono, por lo que su poder calorífico es mayor, lo que lo transforma en mejor combustible que la madera. Además, es muy estable en condiciones atmosféricas normales y no es atacado por agentes biológicos que atacan la madera.

Proceso no convencional

En el NEA, el proceso industrial (convencional) que se utiliza para producir carbón vegetal es a través de hornos de ladrillos media naranja, donde la temperatura del proceso de combustión es incontrolable, lo que lleva a obtener productos de menor rendimiento y calidad.

Además, este proceso genera un impacto ambiental local negativo, ya que los gases de la combustión incompleta son eliminados directamente a la atmósfera. En cambio, si se utilizara el proceso de pirolisis o de destilación de la madera que proponen en Agroindustrias, los gases serán reutilizados. Además, como el calor necesario para transformar la madera en carbón es suministrado exteriormente, hay un control del proceso de carbonización en ausencia de oxígeno, lo que permite transformar más leña en carbón con la misma fuente calórica.

Los procesos térmicos a partir de biomasa son objeto de investigación en gran parte del mundo científico, pero sobre todo, del mundo desarrollado, amenazado por la actual crisis energética y por la contaminación ambiental.

“El carbón vegetal es uno de los combustibles de uso doméstico e industrial que hay que considerar en todo programa de racionalización de recursos energéticos en los países productores”, opinó el ingeniero Eduardo Hryczyhski, uno de los miembros del proyecto de Agroindustrias, entrevistado por Ciencia y Técnica. El docente considera que deben comprenderse los problemas y aplicarse soluciones idóneas para el óptimo uso del carbón vegetal.

*(UNNE – AGENCIA CYTA – INSTITUTO LELOIR)