AGRO: Llovió en el sudeste bonaerense pero el agua no fue suficiente

Los técnicos de la región sostuvieron que las precipitaciones durante la semana sirvieron para frenar las pérdidas.

Las lluvias son otra vez noticia. Pero esta vez sí fueron “benditas”. En el sudeste de Buenos Aires finalmente llovió durante el martes en las zonas más afectadas por la sequía. Tandil, Lobería, Necochea y Tres Arroyos, entre otras, eran las localidades más afectadas, lo que las últimas precipitaciones ayudaron a mejorar el estado de los cultivos afectados por las malas condiciones de humedad registradas desde hace varias semanas. Según los registros, las lluvias variaron según la zona.

En Tandil, por ejemplo, cayeron 40 milímetros; en Lobería, entre 40 y 60 milímetros; en Balcarce, se registraron 70 milímetros y en el paraje La Numancia (entre Lobería y Tandil) llovieron 100 milímetros, uno de los lugares donde recibió más agua.

“Las recientes lluvias, algo tardías, pero bienvenidas, aportarán mejoras en siembras atrasadas. Pueden influir en lotes de maíz y girasol sembrados en forma tardía y en los cultivos de soja” sostuvo el ingeniero agrónomo Luis Joaquín Boiko, que trabaja en la zona de Necochea.

Durante este año, el sudeste de Buenos Aires tuvo incrementos de áreas de siembras versus campañas anteriores. El girasol supera un 20%, en maíz, hubo incrementos del 15 al 20%. En cambio, en soja de primera hubo una disminución del área del 10%, y en soja de segunda, es la menor superficie de los últimos 5 años.

“Las siembras tempranas, como el maíz y girasol, que representan un 20% de la superficie, son las más comprometidas. Las siembras intermedias, desde la segunda quincena de octubre a la primera quincena de noviembre, que son más del 60% de los lotes, hay diferentes impactos según el ciclo y ambiente. Y las siembras posteriores a las del 15 de noviembre, casi el 20% del área, tuvieron nacimientos muy desparejos y, esperan alguna recuperación luego de las recientes lluvias”, describió.

En este sentido, destacó que se ingresa en períodos de definición, con lotes muy sensibles. “La incertidumbre es muy alta. En estos últimos registros de lluvias alivian a los cultivos y mejoran estados de ánimos de los productores, pero en los próximos días se sabrá cómo, cuánto y a qué lotes les alcanzó el agua para su evolución”, señaló Boiko.

Diferencias entre las sojas de mismo lote, pero de distinta calidad y profundidad de suelo. Por su parte, Esteban Bilbao, asesor privado y miembro de la regional Aapresid Necochea, destacó a Clarín Rural que las precipitaciones fueron dispares en la región. “Sirven para dejar de perder”, definió Bilbao a las lluvias caídas esta semana.

En referencia a esta última frase, describió que el porcentaje de pérdidas varía según el cultivo y la zona porque en aquella región hay dos ambientes marcados: en el lado costero, con suelos profundos, y el lado continental, con las presencia de toscas. “El girasol de primera es el cultivo más golpeado, con pérdidas de 40% a 50%”, señaló. En maíz, las pérdidas no son tan significativas, al igual que en la soja. En suelos profundos, el cereal perdió 1.000 kilos y ahora se esperan 9.000 kilos por hectárea. En suelos someros, dijo Bilbao, se ha implementado la siembra tardía por lo que la floración le escapó a este período. Y en soja, las pérdidas alcanzan el 20%.

Asimismo, Sebastián Goñi, productor de Tandil y presidente de la regional Tandil-Azul, sostuvo que el agua favoreció principalemente a la soja, a los maíces de segunda y al girasol de segunda. “El agua llega tarde pero por lo menos da la posibilidad de obtener rindes normales”, sostuvo.

Coincidiendo, el productor y directivo de Aapresid estima pérdidas de un 20% en soja. “Las perspectiva para soja son de 2.500 kilos por hectárea cuando se esperaban en un primer momento 3.000 kilos por hectárea, dependiendo los ambientes de cada zona”. Y en maíz, los productores habían apostado a 8.000 kilos por hectárea y esperan ahora 5.000 kilos por hectárea.

(Fuente:Clarín.com)

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