CASO MARCENAC: La fiscalía pidió perpetua para el “tirador serial”

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Mónica y Adrian, los papás de Alfredo Marcenac

Al realizar su alegato ante el tribunal que juzga a Martín Ríos, Carlos Giménez Bauer consideró que debe ser condenado por el crimen de Alfredo Marcenac y por cuatro tentativas de homicidio. Y lo acusó del delito de “homicidio calificado por placer”. El momento más emotivo del alegato fue cuando el fiscal leyó una carta en la que Adrián Marcenac, padre de la víctima, se refirió a su hijo, lo que provocó el llanto de la madre y la hermana de la víctima.

El fiscal del juicio a Martín Ríos solicitó ayer la pena de reclusión perpetua para el denominado “tirador serial de Belgrano”, acusado de asesinar al joven Alfredo Marcenac y de otras 11 tentativas de homicidio, a quien consideró plenamente imputable y lo comparó con un violador serial que, en vez de violar, mata “por placer”.

En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal 12 porteño, el fiscal Carlos Giménez Bauer criticó duramente a los 11 peritos -9 oficiales y dos de la defensa- que sostuvieron en sus evaluaciones que Ríos era un esquizofrénico, y solicitó subsidiariamente, en caso de que los jueces consideren que es inimputable, que permanezca internado en un psiquiátrico.

En tanto, el abogado Augusto Coronel, codefensor de Ríos junto a Ángel Ramallo, solicitó en su alegato que se lo declare inimputable, ya que no comprende la criminalidad de sus actos, como lo determinaron los psiquiatras forenses que lo declararon esquizofrénico.

Giménez Bauer le imputó a Ríos ser el autor de un “homicidio agravado por placer” -la misma calificación que había usado en la instrucción la jueza María Fontbona de Pombo-, en concurso real con 11 tentativas de homicidio y con la portación ilegal de arma de guerra atenuada por ser legítimo tenedor.

Los primeros en alegar fueron los abogados de las querellas de Sabrina Sangiao y Mariano García Tejera, la pareja de novios que el 2 de marzo de 2003 fue atacada a balazos por Ríos cuando tomaban un café en la confitería “Balcarce” de Cramer y Juramento.

Los abogados querellantes Jorge Battilana y Martín Carabelli coincidieron con el fiscal en que Ríos es imputable y solicitaron la pena de 20 años de prisión por el delito de tentativa de homicidio agravada por placer.

La querella de la familia Marcenac, que participó en el juicio, no pudo alegar por un error técnico de su anterior abogado que no presentó a tiempo el pedido de elevación a juicio.

“No hay pena que pueda redimir a Ríos, ni reparar a la familia Marcenac. Solicito que se lo condene a la pena de reclusión perpetua y digo reclusión por la peligrosidad que representa para terceros”, dijo el fiscal.

Para el fiscal, los psiquiatras y psicólogos del Cuerpo Médico Forense que en dos juntas médicas evaluaron la salud mental de Ríos “no arribaron a un diagnóstico sino que lo construyeron, le pusieron el sello de esquizofrénico a una persona que no lo era”.

Además, comparó a Ríos con un “violador serial”, aunque explicó que en su caso, “no viola, dispara. Hay humillación y sometimiento de las víctimas”.

El fiscal explicó que en el caso de que Ríos sea un esquizofrénico, no hubiera actuado de la manera en que los testigos lo vieron.

A la hora de sostener que Ríos no es un psicótico, sino que comprende la realidad, dijo que el propio imputado afirmó en una de las entrevistas con los peritos que su problema era que “sus padres le dieron mucha libertad”.

También fue duro Giménez Bauer al referirse al fiscal de instrucción de la causa, Mariano Solessio, primero por haber pedido el sobreseimiento de Ríos por inimputable, y luego por haber bajado la calificación del hecho a un homicidio simple.

Al igual que el primer día del juicio, Ríos estuvo hoy sentado detrás de sus abogados con la mirada perdida en el piso, realizando el movimiento “de Docking” (balancearse hacia atrás y adelante), y completamente abstraído de los que pasaba a su alrededor.

Al término de los alegatos, el TOC 12, pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles próximo a las 9, cuando Ríos tendrá la oportunidad de pronunciar las últimas palabras del proceso y luego se dará a conocer el veredicto.

El joven llegó al juicio acusado del homicidio de Marcenac (18), ocurrido el 6 de julio de 2006 en avenida Cabildo al 1700, cuando disparó con su pistola Bersa Thunder calibre 380 y además de asesinar al estudiante hirió en esa oportunidad a otras seis personas.

Los otros tres ataques a balazos que le imputan son contra un colectivo de la línea 67 donde hirió a dos personas, contra una confitería donde baleó a Sangiao y contra un tren en movimiento donde no hubo heridos.

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