Alarma total en el Gobierno: detectan un «eje» entre Bullrich y Villarruel que amenaza el control del Senado
La sesión de este jueves se vivió como una dura derrota política en la Casa Rosada. En el entorno presidencial admiten que la autoridad de Javier Milei quedó dañada y temen perder el manejo de la Cámara Alta.
Las alarmas políticas se encendieron al máximo en los despachos principales de la Casa Rosada. Lo que inicialmente se preveía como una discusión legislativa compleja terminó de la peor manera para el oficialismo: una dura derrota política en la sesión de este jueves que, según altas fuentes gubernamentales, dejó la autoridad del presidente Javier Milei severamente dañada.
Sin embargo, el verdadero pánico en el entorno presidencial no lo causa únicamente el resultado de la votación, sino el trasfondo geopolítico que segestó en las sombras del Congreso.
En el Gobierno aseguran haber detectado la consolidación de un nuevo «eje» de poder subterráneo capitaneado por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel. En la mesa chica de Milei creen que esta alianza informal tiene un objetivo claro y explícito: arrebatarle al Ejecutivo el control estratégico del Senado.
El quiebre de la sesión y el fantasma de la debilidad
La jornada del jueves desnudó las falencias de la estrategia parlamentaria de La Libertad Avanza (LLA). La falta de cintura política para contener la embestida de la oposición —que logró unificar voluntades de bloques dialoguistas y el kirchnerismo— expuso una fragilidad que en la Rosada intentan procesar a contrarreloj.
«Se subestimó el escenario y el golpe fue directo a la línea de flotación del relato oficial. Ayer se vio a un Gobierno sin capacidad de veto real en el territorio de las provincias», confesó a este medio un armador clave del oficialismo.
El diagnóstico que circula en los pasillos gubernamentales es unánime y preocupante: la autoridad de Milei quedó golpeada. La percepción de que el Presidente ya no puede disciplinar las votaciones clave abre un escenario de vulnerabilidad para el resto de la agenda de reformas económicas.
El factor «B-V»: ¿Una pinza interna?
El foco del conflicto y la desconfianza oficialista se centra ahora en la dupla Bullrich-Villarruel. Ambas dirigentes, con un peso propio indiscutible en el andamiaje del poder de las derechas argentinas, han empezado a mostrar sintonías finas que erizan la piel del «Triángulo de Hierro» de Balcarce 50.
- El juego de Villarruel: En la Rosada le reprochan a la vicepresidenta una agenda «propia» y un exceso de autonomía en el manejo de los tiempos del Senado, priorizando su perfil institucional y su construcción política por encima de las urgencias de Milei.
- La transversalidad de Bullrich: Por su parte, la ministra de Seguridad mantiene terminales abiertas con gobernadores y legisladores del PRO y del radicalismo que el ala ultra de LLA prefiere marginar.
Para los estrategas del Gobierno, la confluencia de ambas terminales —la institucional de la Vice y la territorial-partidaria de la Ministra— configura una pinza perfecta que puede dejar al oficialismo formal en una absoluta minoría y transferir el verdadero poder de veto e interlocución de la Cámara Alta a este nuevo polo de poder.
Lo que viene: Recalcular la estrategia
El escenario deja al Gobierno en una encrucijada. Con la autoridad presidencial en entredicho y la amenaza latente de perder el control total del Senado a manos de un eje propio/aliado pero incontrolable, se esperan horas de reuniones de alta tensión en Olivos.
El desafío inmediato de Milei será reconfigurar su tropa legislativa antes de que el «eje de las damas» termine de colonizar un Senado que hoy se muestra más hostil que nunca para la Casa Rosada.
