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Especialistas advierten ante las amenazas escolares

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El foco debe estar en el vínculo y no solo en la seguridad

En las últimas semanas, una ola de amenazas y situaciones de tensión ha puesto en alerta a la comunidad educativa.

Sin embargo, frente al impulso de implementar medidas de control rígidas, expertos en pedagogía advierten que la solución no es meramente tecnológica o policial, sino profundamente humana.

«Esto no se arregla con un detector de metales, se arregla trabajando el vínculo y generando espacios», sentenció Laura Lewin, magíster en Educación y referente en gestión educativa.

Para la especialista, la clave reside en la prevención y en la capacidad de las instituciones para escuchar lo que subyace a estos comportamientos.


El «contagio social» y el peso de la digitalidad

Uno de los puntos más críticos señalados por Lewin es la velocidad con la que estas situaciones se propagan.

La infraestructura digital actual actúa como un catalizador que dificulta la gestión de crisis si no se actúa de forma proactiva.

  • Amplificación inmediata: Las redes sociales transforman un incidente aislado en un fenómeno masivo en cuestión de segundos.
  • Efecto imitación: El «morbo» generado en plataformas digitales fomenta que otros jóvenes repliquen las conductas por un sentido de pertenencia o notoriedad.
  • Reacción vs. Prevención: «Si reaccionamos únicamente, estamos llegando tarde», asegura la experta.

Aprender a «leer» la escuela

La mirada de Lewin propone un cambio de paradigma: pasar de la vigilancia al acompañamiento. Según su análisis, las amenazas suelen ser síntomas de malestares no canalizados.

«Tenemos que aprender a leer lo que está pasando. Hoy el tema de las redes te amplifica todo… Hay un tema de contagio social», explicó Lewin, subrayando que la respuesta institucional debe ser integral.

Los ejes propuestos para abordar la problemática son:

  1. Fortalecimiento del vínculo: Recomponer la confianza entre alumnos, docentes y familias.
  2. Espacios de diálogo: Crear entornos donde los estudiantes puedan expresar sus frustraciones antes de que se conviertan en acciones violentas.
  3. Alfabetización emocional: Trabajar en la gestión de conflictos dentro del aula como parte de la currícula habitual.

En definitiva, la seguridad en las escuelas del siglo XXI parece depender menos de los cerrojos y más de la calidad de los puentes que se tiendan entre los adultos y los jóvenes.

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