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Seis miembros del personal de salud han muerto y 1.716 han sido contaminados en China por el nuevo coronavirus, informó este viernes el gobierno, que advirtió de los riesgos que se corre en los hospitales.

El anuncio se produce una semana después de la muerte, por causa del virus, de un médico que había alertado a las autoridades al comienzo de la epidemia de COVID-19, pero fue reprimido y amonestado.

Zeng Yixin, viceministro de la Comisión Nacional de la Salud, precisó que hasta el martes se reportaron 1.716 contagios, de los cuales 1.102 fueron diagnosticados en Wuhan, ciudad epicentro de la epidemia y situada en el centro del país.

Otros 400 fueron infectados en otros lugares de la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan, señaló el funcionario.

Las autoridades se han esforzado por distribuir equipos de protección en los hospitales de Wuhan, donde los médicos y enfermeras se han visto abrumados por un número cada vez mayor de pacientes.

Muchos médicos en Wuhan han tratado a los pacientes sin mascarillas o trajes de protección adecuados o usando varias veces el mismo equipo cuando deben de cambiar con regularidad.

Un miembro de una clínica comunitaria de Wuhan dijo a la AFP que él y al menos otros 16 colegas han mostrado síntomas similares a los que provoca el nuevo coronavirus.

Los riesgos que enfrenta el personal médico se pusieron de relieve el 7 de febrero cuando el médico oftalmólogo Li Wenliang, quien había alertado del comienzo de la epidemia en diciembre, sucumbió a la enfermedad en Wuhan.

Su muerte provocó un fuerte malestar en la población. Diez académicos de la ciudad publicaron una carta abierta en la que pedían libertad de expresión.

El número total de muertos en China por la epidemia de COVID-19 se aproximaba el viernes a los 1.400 y la cifra de persona contaminadas asciende a 63.851, según datos oficiales.