Sharing is caring!

meana

El líbero del equipo nacional, Pablo Meana, confía en que el seleccionado dirigido por Javier Weber cumplirá un buen papel en el Final Six de la Liga.

Siempre luego de lograr un gran objetivo suele venir el relax. Pero en el caso del seleccionado argentino de voleibol no podrá ser, porque tras conseguir la clasificación a la rueda final de la Liga Mundial, hoy el plantel volará hacia Belgrado para medirse con la elite: el Final Six incluye a los seis mejores equipos del mundo. El miércoles, desde las 12.30 (hora argentina), el seleccionado dirigido por Javier Weber debutará en el Grupo F del hexagonal final frente a Cuba.

Tras lograr el triunfo en San Juan ante Francia, el plantel nacional regresó ayer bien temprano al Aeroparque, para disfrutar de un único día libre previo al viaje hacia la capital de Serbia. Uno de los jugadores más experimentados del plantel es el líbero Pablo Meana, que contó sus sensaciones a LA NACION antes de desandar los 528 kilómetros que separan Buenos Aires de Necochea, su ciudad natal.

Después del Mundial de Japón 2006, el Ruso anunciaba en el hotel Metropolitan Sendai su retiro del seleccionado, tras siete años defendiendo los colores celeste y blanco. Sin embargo, la llegada de Javier Weber como entrenador a partir de este año volvió a encender la llama de la selección nacional en Meana.

Con doce años vinculado al voleibol, desde aquel debut como campeón con Luz y Fuerza de Necochea en la temporada 1997/98, el líbero, de 34 años, convive en este plantel con jóvenes jugadores como Rodrigo Quiroga (22) y Nicolás Uriarte (19).

«Estoy viviendo este día con un cosquilleo que hace años no tenía, por volver a tener la celeste y blanca», fue la frase de Meana en el primer entrenamiento de este nuevo ciclo.

Hoy, casi tres meses después, Pablo fue uno de los jugadores que escribieron esta página histórica del voleibol argentino con una clasificación inédita -por méritos deportivos- a la rueda final de una Liga Mundial. Con el único antecedente de haber participado en 1999 como anfitrión en Mar del Plata, la Argentina irá a Belgrado con el orgullo de pertenecer al selecto lote de las seis mejores selecciones del mundo.

-¿Qué sentís luego de lo que lograron en San Juan?

-Tenemos felicidad, cansancio y todavía un poco de adrenalina por lo que fue el partido ante Francia. Estamos muy contentos, porque conseguimos un logro histórico para el voleibol argentino.

-¿Cómo vivieron el último encuentro?

-Lo vivimos con mucha tensión, como fue toda la Liga Mundial para nosotros. Desde el primer partido en Corea sufrimos mucho por el hecho de ser un equipo ambicioso, que quería clasificarse para esa bendita fase final. Siempre creímos que teníamos equipo para lograrlo y, gracias a este esfuerzo, lo hicimos realidad.

-¿Qué significa este logro para los más experimentados, como vos o Alejandro Spajic?

-Luego de jugar un montón de ligas mundiales, es la primera vez que tenemos la oportunidad de estar entre los seis mejores del mundo. Seguramente es distinta a la sensación de chicos como Uriarte, Quiroga o Conte, que tienen suerte de lograrlo en la primera liga que juegan. Cada uno aportó mucho para que este sueño sea una realidad.

-¿Cuáles fueron las claves de este equipo?

-Este equipo tuvo historia y mucha, mucha garra. Desde que comenzaron los entrenamientos, el 28 de abril, trabajamos de una manera increíble, y el sacrificio dio sus frutos.

-¿Pueden disfrutar de lo que consiguieron en San Juan?

-Recién llegamos y ya nos tenemos que ir. Casi no hay tiempo de acomodarse, pero tenemos que disfrutarlo y saber que nos merecemos esta posibilidad de jugar con los mejores del mundo. Vamos a aprovecharlo. Trataremos de mejorar un poquito el nivel y hacer un gran papel.

-¿Pudieron empezar a planificar los partidos en Serbia?

-Tras el partido hubo un tiempo de reflexión: con Cuba (uno de los futuros rivales en el Grupo F del hexagonal final) nos enfrentamos hace dos meses y tuvimos un partido aceptable, le jugamos de igual a igual con una intensidad y un nivel mucho menor al que lo estamos haciendo ahora. Por eso es que nos podemos ilusionar con un resultado positivo. Con Brasil es un partido aparte y, aunque ellos demostraron un gran nivel en esta liga, nosotros vamos a hacer nuestro juego.

-¿Cuál es tu sentimiento previo al viaje hacia Belgrado?

-Hoy tengo la felicidad de decir que logramos un objetivo que nos quitó el sueño durante mucho tiempo. Tenemos que disfrutarlo a pleno y reconocer que de esta manera podemos alcanzar muchas cosas más.

(CANCHA LLENA)