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PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN: Desde Ginebra, Suiza, Juan Gasparini presenta su libro

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«Estimados lectores

Los invito a visitar mi portal de internet http://www.juangasparini.com/ para compartir la aparición de El pacto Menem-Kirchner (Suiza y los secretos del dinero negro de la política y los negocios), que lanza Editorial Sudamericana (Random House Mondadori). Con su publicación me despido de la autoría de libros periodísticos, sin abandonar la profesión.

Es conveniente recordar las reflexiones de Gilberto Gil, pronunciadas hace dos años al anunciar que ‘su misión’ en la música estaba cumplida, y que sus días de compositor habían terminado. ‘Cualquier cosa que pueda hacer ahora es complementar un trabajo ya hecho. No tengo nuevas ambiciones. La música para mi es algo visceral. Creció conmigo desde la infancia y se va a morir conmigo. No la encaro como una herramienta de trabajo, sino como un medio de expresión’ (El País, 28 de febrero de 2007).

Perdón por la comparación pero me reconozco en las conclusiones de sus palabras, haciendo la salvedad que, para mi, el periodismo no viene de la infancia, sino del reemplazo ortopédico de lo que significó, en mi temprana juventud, la militancia política en la tendencia revolucionaria del peronismo de los años 70. Quizás sorprenda entonces la temática de este flamante libro, mediante el cual pretendo aportar una mirada crítica sobre el fenómeno de la corrupción en Argentina, bajo un gobierno reconocido por algunos como heredero de la gesta de los 70 en la Argentina.

Tal vez sea propicio apuntar que el periodista, en tanto observador del mundo, arroja una apreciación individual, diferente a la del militante, participe de un deseo colectivo. El periodista debe manifestar una toma de conciencia del conjunto de la actividad política, puntualizando las diferencias que a veces se dan entre las promesas y su incumplimiento en los actos. Le cabe asimismo señalar el contexto, donde la supremacía de los imperativos de los partidos, clanes y organizaciones, suelen imponerse al interés general. En cambio, el militante asume gregariamente un proyecto y lo defiende tenazmente, abrazando sus claroscuros y concesiones. Resiste a la crítica y lucha para tomar o mantenerse en el poder. Por el contrario, el periodista es una suerte de mercenario con principios. Gana un salario pero no escribe cualquier cosa. Tiene móviles y valores autónomos para apreciar la acción política, independientemente de compromisos sectoriales e ideologías. Su oficio es solitario. Fecunda obteniendo la confianza y el apoyo de los demás. Lo motiva su curiosidad por la información. Necesita firmeza para adquirir el conocimiento, enfrentar los obstáculos del combate diario para subsistir, y vencer a la ignorancia y el miedo. Al igual que el intelectual, busca describir «la complejidad de la realidad y sus aspectos contradictorios» (Max Gallo, Le Figaro, 19 de abril de 2007).

Reincidiendo en las comparaciones y parafraseando a Mario Vargas Llosa en su perspectiva del narrador que aborda los declives de le edad, ‘no hay ninguna razón para jubilarse’, si el escritor mantiene ‘el entusiasmo’ por su tarea (El País, 16 de mayo de 2008). Retornando a los periodistas, podría añadirse que deben seguir amando la información, empeñándose con vehemencia que el público la disfrute, no obstante el paso del tiempo, las dificultades profesionales, y los problemas para conseguir publicar. Mi afán por escribir perdura incólume, pero sin la aspiración de nuevos libros de investigación. Desde luego que mucho de lo que nos deparará el futuro no depende de uno, y que los grandes reportajes, como las mujeres o las enfermedades, irrumpen sin avisar. Hoy nadie sabe que aventuras nos traerá el mañana. Lo prueba Clint Eastwood, quien anunció en 2004 que realizaba su última película con Million Dollar Baby (Golpes del destino), y acaba de volver a la realización cinematográfica con Gran Torino.

En cualquier caso no hay mejor anuncio de una retirada de la autoría de los libros periodísticos que festejar la aparición del que imprime la voluntad de un razonado adiós. Aquí van dos largos años de pelear contra los escollos, placer íntimo de todo periodista. ¡Que lo disfruten! ¡Y ojalá lo difundan!

Hasta pronto, fraternalmente.

Juan Gasparini, Ginebra, Suiza.»