La NASA advierte que la crisis global del agua dulce es un 33 % más grave de lo estimado
Un reanálisis de datos satelitales entre 2002 y 2025 revela que la actividad humana y el consumo agrícola superan la capacidad natural de recarga en decenas de regiones clave del planeta.
La pérdida de agua dulce a nivel global está ocurriendo a un ritmo significativamente más acelerado de lo que la comunidad científica preveía.
Según un reciente estudio elaborado por la NASA en colaboración con la Universidad de Maryland, el agotamiento de este recurso crítico resulta un 33 % más grave de lo que indicaban las estimaciones previas.
La investigación se basó en una revisión minuciosa de los registros obtenidos por la misión satelital GRACE (Experimento de Clima y Recuperación de la Gravedad) durante el periodo comprendido entre 2002 y 2025.
Al reevaluar las mediciones del campo gravitatorio terrestre —que permiten detectar cambios en las masas de agua acumuladas en la superficie y en el subsuelo—, los científicos identificaron 40 puntos críticos distribuidos por todo el mundo donde el ciclo hidrológico muestra signos severos de alteración.
Factores humanos en el centro del problema
El informe destaca que el deterioro acelerado de estas reservas no se debe únicamente a las variaciones climáticas, sino de manera directa al impacto de la actividad humana. Entre los principales desencadenantes figuran:
- Extracción agrícola intensiva: El bombeo desmedido para el riego supera con creces la tasa de recarga natural de los acuíferos subterráneos.
- Gestión de presas y embalses: La alteración del flujo de los ríos ha modificado la distribución geográfica del agua y la dinámica de infiltración.
- Deforestación masiva: La pérdida de cobertura vegetal reduce la capacidad de los suelos para retener humedad y alimentar los flujos subterráneos.
Un impacto directo en la seguridad hídrica
Este reajuste en los datos pone de manifiesto que las cuencas y acuíferos que sustentan a millones de personas, así como a gran parte de la producción agrícola mundial, se están agotando más rápido de lo previsto.
Los autores del estudio señalan que este hallazgo obliga a revisar las políticas actuales de gestión del agua, subrayando la urgencia de implementar estrategias de consumo sostenible antes de que la presión sobre estos 40 focos rojos sea irreversible.

