
Sale con fritas. Humor político. HOY: Teatro en un acto…
(En escena, Sócrates camina con un micrófono de pie. Entra Socratito corriendo con una carpeta llena de hojas sueltas y crayones).
SÓCRATES: Una semana más tratando de sobrevivir a la pirotecnia de chistes desafortunados de nuestro Presidente. Ahora le agarró la histeria «Galtierista»: la fórmula milenaria de reflotar la soberanía patria para ver si el rating remonta. Pasamos sin escalas de un tipo dispuesto a rifarle las islas a Downing Street a cambio de una foto al lado de la puerta roja, al Defensor Número Uno del Atlántico Sur. El hombre llama a la «reconciliación nacional». Sí, queridísimos: reconciliación incluso para los «zurdos de mierda», los «periodistas sobres», las «ratas del Congreso» y la lista de adjetivos que ya tiene más tomos que la Enciclopedia Británica.
(Mira a Socratito, que revuelve el papelaje).
SOCRATITO: Papá, si se reconcilia con todos… ¿a quién le va a gritar en Twitter a las tres de la mañana?
SÓCRATES: A las fuerzas del cielo, hijo. O a la pared. El caso es que, para sellar esta gesta patriótica, con Socratito nos pusimos a investigar el borrador de las nuevas medidas del Gobierno. Un paquete de «Unidad Nacional» con un nivel de coherencia nunca antes visto.
(Socratito agarra un crayón y lee el listado como si fuera un bando municipal).
SOCRATITO:
- Recuperar el oro enviado al exterior: Organizar una excursión con detectores de metales por los bancos de Londres para acordarnos en qué ventanilla lo dejamos.
- Devolver el sable corvo de San Martín: Sacarlo del despacho presidencial antes de que intenten privatizar la hoja o usarlo para recortar jubilaciones.
- Declarar luto nacional por la inflación: Guardar tres días de duelo cada vez que el kilo de lechuga pida un crédito hipotecario.
- Austeridad aeronáutica: Cancelar la suscripción de millas a Estados Unidos y empezar a juntar sellos en el pasaporte en el Dique Luján.
- Embajada en Gran Bretaña: Nombrar Embajador Plenipotenciario ante la Corte de St. James a Conan. Total, tiene el mismo dominio del protocolo diplomático que el gabinete actual y no habla con la prensa.
- Pacto de No Agresión: Sustituir la palabra «ensobrado» en el diccionario oficial por «ciudadano con criterio divergente».
- Amnistía monetaria: Proponer el billete de tres pesos con la cara de Thatcher para cerrar, de una vez por todas, la grieta cambiaria.
(Sócrates le quita el papel con una sonrisa amarga).
SÓCRATES: Le mostré esta lista a un asesor senior del oficialismo. ¿Saben qué me dijo? «Sócrates, por favor, todo eso es Fake News. Este gobierno jamás cometería la locura de no insultar a nadie.»
SOCRATITO: Papá… ¿y lo de las Malvinas también era Fake News?
SÓCRATES: No, hijo. Lo de las Malvinas es serio; lo que es de cotillón es la bandera cuando la agarra un desesperado.
(Se baja el telón) Fin.

