El Niño podría ser uno de los más intensos de las últimas décadas, advierte la UNLP
El fenómeno ya se encuentra activo en la región y los modelos climáticos prevén un fuerte impacto en las precipitaciones y temperaturas durante los próximos meses.
El fenómeno meteorológico El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) ya está presente y amenaza con convertirse en uno de los eventos climáticos más severos registradas en los últimos años.
Así lo reveló un reciente informe elaborado por especialistas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), quienes advierten sobre la magnitud que alcanzará el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial.
Según las proyecciones analizadas por los investigadores de la casa de estudios platense, los indicadores oceánicos y atmosféricos muestran una evolución acelerada.
De mantenerse la tendencia actual, el evento podría ubicarse holgadamente en la categoría de «El Niño fuerte» o «Super El Niño», equiparable a los episodios más intensos de las últimas décadas (como los registrados en 1997-1998 y 2015-2016).
Principales consecuencias previstas
El estudio de la UNLP destaca los impactos más significativos que se esperan para la región:
- Precipitaciones por encima de lo normal: Incremento sustancial de las lluvias en la cuenca del Plata, lo que aumenta el riesgo de crecidas de ríos e inundaciones en zonas vulnerables.
- Alteración de temperaturas: Variaciones térmicas atípicas durante las distintas estaciones, afectando los ciclos agrícolas y el consumo energético.
- Impacto en la producción agropecuaria: Aunque el mayor caudal de agua beneficia a algunos cultivos tras periodos prolongados de sequía, los eventos extremos de lluvia pueden anegar suelos y dificultar la siembra y cosecha.
«Las condiciones para un evento de gran magnitud están dadas. Es fundamental que los organismos de gestión de riesgo y los municipios adapten sus planes de contingencia desde ahora para mitigar los posibles daños e impactos socioeconómicos», señala el reporte.
Especialistas de la universidad remarcan la necesidad de realizar un monitoreo constante de los boletines hidrometeorológicos, ya que la fase de máxima intensidad del fenómeno se consolidará hacia los próximos meses, extendiendo sus efectos hasta entrado el próximo año.
