Advierten que el Banco Mundial y el BID podrían frenar desembolsos en el año electoral
El plan del ministro de Economía, Luis Caputo, para garantizar el programa financiero de los próximos años enfrenta un severo cuestionamiento técnico. El exvicepresidente del Banco Central, Jorge Carrera, advirtió que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) podrían recortar el flujo de fondos hacia la Argentina durante 2027 debido al impacto del calendario electoral y el comportamiento histórico de los organismos de crédito.
La estrategia oficial presentada por Caputo busca convencer a los mercados de que el país podrá afrontar todos sus vencimientos en dólares entre 2026 y 2027 sin necesidad de emitir nueva deuda en Wall Street.
Este esquema descansa sobre un delicado equilibrio que combina deuda local, compras al BCRA, privatizaciones y, fundamentalmente, el financiamiento continuo de organismos multilaterales.
Sin embargo, Carrera señaló que el foco del mercado no debe ponerse en los desembolsos brutos anunciados, sino en los flujos netos; es decir, la diferencia real de dinero que ingresa al país una vez descontados los pagos de capital e intereses que la Argentina debe devolver. Para que el programa económico cierre, los organismos necesitan aportar más recursos de los que reciben.
El economista detalló que la experiencia de las últimas tres décadas demuestra que, durante los años electorales, las entidades multilaterales suelen ralentizar sus desembolsos netos para preservar su capacidad de negociación con las futuras administraciones y mitigar riesgos políticos. «Si un organismo considera que su exposición máxima con un país es 100 y ya se encuentra cerca de ese límite, durante el último año del gobierno necesita que las cancelaciones superen a los nuevos desembolsos», explicó Carrera a través de sus redes sociales.
A este escenario burocrático se le suma un factor geopolítico clave: el respaldo de Estados Unidos. Según el exfuncionario, la actual exposición de los créditos con Argentina responde en gran medida a la presión de la administración de Donald Trump. Si el mandatario estadounidense pierde terreno en las elecciones legislativas de noviembre y el Departamento del Tesoro queda bajo un mayor control del Congreso, la capacidad de presionar a los organismos y de sostener acuerdos como la ampliación del swap se volverá significativamente más compleja.
De cumplirse esta tendencia histórica, el gobierno de Milei se verá obligado a redoblar los esfuerzos diplomáticos para que los multilaterales rompan su comportamiento tradicional e incrementen su exposición neta, en un contexto global que podría tornarse mucho más restrictivo para la Argentina.
