“Freddy sigue vivo en cada acto que hacemos”
Mónica Bouysedde y Lucía Marcenac, madre y hermana del joven necochense asesinado por el «tirador de Belgrano», repasan dos décadas de lucha por el desarme civil, la educación para la paz y advierten sobre el preocupante retroceso en las políticas actuales de control de armas.
“Los disparos quebraron la risa”. La frase, grabada en el centro del monumento ubicado en la esquina de 58 y 63 en Necochea, es quizás la síntesis más dolorosa y precisa de la tragedia desatada en la tarde del 6 de julio de 2006.
Aquel día, Alfredo «Freddy» Marcenac (18 años), Pablo Jagoe y Juan Pablo Arrate, tres jóvenes amigos necochenses, caminaban por la Avenida Cabildo al 1700, en el barrio porteño de Belgrano, cuando Martín Ríos —un hombre diagnosticado con esquizofrenia pero con autorización estatal para portar armas— abrió fuego indiscriminadamente contra los transeúntes. Ríos hirió a seis personas; Alfredo no sobrevivió.
Hoy, al cumplirse 20 años de aquel crimen que conmocionó al país, su familia dialogó con Ecos Diarios para reflexionar sobre cómo transformaron el dolor más profundo en una herramienta de cambio social, impulsando la Asociación Civil Alfredo Marcenac en octubre de 2006 y promoviendo la paz y el desarme.
«El motor de todo esto es el amor familiar. Lo que le da un mínimo tinte de humanidad a lo que es absolutamente inhumano, como un crimen o una muerte violenta, es justamente el amor de otros que se acercan, se conmueven y acompañan.» — Mónica Bouysedde
De la tragedia a la intervención social
Para la familia Marcenac, la única forma de sobrellevar la pérdida fue intervenir directamente sobre las causas que hicieron posible la tragedia. Lucía, hermana de Alfredo, comprendió desde muy joven que debían modificar las estructuras que permitieron que un arma letal terminara en las manos equivocadas.
«A todos nos marca la muerte de un hermano; sobre todo una muerte evitable, injusta y violenta. Pero pude entender que la forma de continuar tenía que ver con poder transformar esas condiciones sociales, culturales y políticas que hicieron posible que ocurriera. Mis viejos me enseñaron un camino por dónde seguir», afirmó Lucía.
En sus inicios, la Asociación Civil enfocó sus esfuerzos en las políticas públicas de control de armas. Sin embargo, pronto comprendieron que el abordaje debía ser más profundo:
- Educación para la Paz: Nació como respuesta a la necesidad de desnaturalizar la violencia en los vínculos cotidianos. «Si queríamos una sociedad que no deseara armarse, era necesario trabajar sobre las formas violentas de vincularnos», explicó Lucía.
- Cambio Cultural: El objetivo se amplió a demostrar que el uso de armas y las conductas violentas son comportamientos aprendidos socialmente y, por lo tanto, pueden desaprenderse.
El legado de Adrián Marcenac y los logros institucionales
A partir del asesinato de Freddy, la familia se integró a la Red Argentina para el Desarme, desde donde impulsaron hitos fundamentales para el país:
- Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas (Ley 26.216): Implementado en julio de 2007, cuyo lanzamiento oficial se realizó en Necochea en homenaje a Alfredo.
- Creación de la ANMaC (Ley 27.192): En 2015, se logró reemplazar al antiguo Registro Nacional de Armas (Renar) por la Agencia Nacional de Materiales Controlados, dotándola de funciones no solo de fiscalización, sino de prevención de la violencia armada.
En este camino, Mónica destacó el rol fundamental de su esposo Adrián Marcenac, fallecido en 2024. Adrián dedicó sus años a estudiar técnicamente el fenómeno, analizando estadísticas y evidenciando cómo los intereses económicos de los «mercaderes de la muerte» influyen en las políticas públicas. Visitó 35 ciudades del país para sensibilizar sobre el desarme y fue clave en la creación de la ANMaC.
Alerta ante el nuevo escenario político
El 20º aniversario del asesinato de Alfredo encuentra a la familia en estado de alerta frente a las políticas del actual Gobierno nacional. Mediante el Decreto 445 dictado en 2025, se dispuso la transformación de la ANMaC nuevamente en el Renar y se eliminó el Fondo de Promoción de las Políticas de Prevención de la Violencia Armada.
Las mujeres de la familia Marcenac expresaron su profunda preocupación por el mensaje político actual, que fomenta el uso civil de armas y propone reducir la edad de acceso legal a los 18 años.
- Lucía: «Se cumplen 20 años en un contexto muy particular. Hoy las ideas que circulan desde los ámbitos políticos transmiten un mensaje a favor del uso de las armas. Como familia lo vivimos de manera muy dolorosa porque sabemos que son situaciones evitables».
- Mónica: «En la Argentina mueren ocho personas por día por armas de fuego, y un alto porcentaje es por conflictos interpersonales, no por asaltos. Es terrible que hoy se sostenga políticamente que el que quiera estar armado, que ande armado».
A pesar del complejo panorama, Mónica y Lucía rescatan que las encuestas de opinión demuestran que la mayoría de la sociedad argentina rechaza la libre portación de armas. Esa resistencia ciudadana es la que les otorga esperanza para continuar.
«Freddy sigue vivo en cada acto que hacemos. Con él están todas las víctimas de este país que han muerto por la violencia con armas de fuego. Da rabia y ganas de hacer algo para que esta pérdida de vidas sea evitable», concluyó Mónica. Dos décadas después, la risa que quebraron los disparos resuena hoy en forma de un reclamo inclaudicable por una sociedad más pacífica.
FUENTE: El Ecos
