Parálisis hasta noviembre por crisis de consumo y costos energéticos
En un movimiento que encendió las alarmas en el sector industrial y sindical, Loma Negra, la mayor cementera del país, decidió apagar su horno principal de producción.
La medida, que se extenderá inicialmente hasta el mes de noviembre, responde a un «cóctel explosivo» compuesto por la estrepitosa caída de la demanda en la construcción y el aumento desmedido en los costos del gas.
Desde los sindicatos del sector aseguran que una decisión de esta magnitud no tiene precedentes en la historia reciente de la compañía, que pasó a formar parte del ecosistema empresarial de Marcelo Mindlin tras su reciente adquisición.
Las causas del apagón industrial
La dirección de la empresa fundamentó la decisión basándose en dos pilares críticos que afectan la rentabilidad y la operatividad:
- Derrumbe del consumo: El parate en la obra pública y la desaceleración de los proyectos privados han reducido el despacho de cemento a niveles mínimos.
- Costos energéticos: El precio del gas, insumo vital para el funcionamiento de los hornos de clínker, ha escalado a niveles que tornan inviable la producción a gran escala bajo el esquema actual de ventas.
Preocupación sindical: «Un hecho inédito»
La noticia impactó de lleno en los gremios. Representantes sindicales manifestaron su desconcierto, señalando que ni siquiera en crisis económicas anteriores se había llegado al extremo de apagar el corazón productivo de la planta de Olavarría de manera tan prolongada.
«Estamos ante una situación sumamente compleja. Que la principal cementera de la Argentina apague su horno principal hasta noviembre marca la pauta de la gravedad del escenario recesivo», expresaron desde el entorno gremial.
El factor Mindlin y el futuro inmediato
La medida se produce en un momento de transición para la firma, tras el desembarco del grupo liderado por Mindlin.
Si bien la empresa busca optimizar su estructura de costos frente a una coyuntura adversa, la incertidumbre reina entre los trabajadores y los proveedores de la cadena de valor de la construcción.
Por el momento, Loma Negra mantendrá la comercialización con el stock acumulado, pero el mercado observa con atención: el apagado de un horno es mucho más que un ajuste técnico; es el termómetro de una industria que ha tocado fondo y que, al menos hasta noviembre, no vislumbra una reactivación real.
